Detención in fraganti de trabajador con bolsas de medicamento en hospital López Mateos, exhibe red de complicidades

*La aprehensión habría sido realizada por policías federales que lo vigilaron durante meses.

*No es primera vez que denuncian robo; líderes de sección de SNTISSSTE, solapan esa práctica, dicen.

Por Aldo Fuentes

En el Hospital Regional “Lic. Adolfo López Mateos” del ISSSTE, fue detenido un trabajador acusado de sustraer medicamento de alta especialidad, en el momento más inoportuno para la planilla café, que se dispone a enfrentar una decisiva competencia electoral para definir la representación de los trabajadores para los próximos cuatro años.

Pareciera que Alberto Ricardo Ortega Campos y Ricardo González Alfaro traen el santo de espaldas: el hecho revivió el caso de Adrián Osnaya Torales, quien a mediados de 2023 fue exhibido sacando medicamento de alta especialidad de ese hospital que luego ofertaba a través de la red social Facebook.

En ese entonces Ortega Campos presidía la comisión nacional de auxilios del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), donde manejaba un fondo de más de mil millones de pesos. Era un dirigente poderoso, lo que le permitió evitar que Osnaya Torales -a quien había impulsado a la jefatura del área de inhaloterapia- fuera molestado incluso con una investigación del Órgano Interno de Control del instituto.

Las consecuencias pese a la gravedad de los delitos, fueron ridículas, lo que exhibió la impunidad: Osnaya Torales solo fue obligado a dejar la jefatura del área y suspendido -junto con otros cómplices- unos días. El subdirector médico, Luis Alberto Castañón, fue protegido por Ortega Campos y González Ortega con una comisión sindical.

La percepción de complicidades entre autoridades y sección sindical, desde el entonces director y el subdirector administrativo –José Manuel Gil Olán-, fue la explicación que los trabajadores encontraron para que, pese a tratarse de un delito grave en contra del ISSSTE, no llamara atención de quien era director general, Pedro Zenteno, actual diputado federal de Morena.

La alianza entre el subdirector administrativo -el mismo Gil Olán quien se mantiene en el cargo- y los dirigentes seccionales se ha fortalecido y al que se ha sumado el director Félix Octavio Martínez Alcalá. Hasta el jueves 15 de julio, en que estalló el nuevo escándalo con la detención de otro trabajador con medicamento de alta especialidad, Gil Olán impulsaba que Ana Karen Yuridia Castillo, otra incondicional de Ortega Campos y de González Alfaro, regresara al área de recursos humanos.

La detención del trabajador ocurrió el jueves 16 de julio. Según versiones colgadas en redes sociales, un trabajador de nombre Sergio -los apellidos me los reservo por ahora-, adscrito al tercer piso del hospital, fue detenido por policías federales en flagrancia, cuando en bolsa sacaba medicamento para dejarlo en la camioneta supuestamente de su jefa.

Nuevamente y a pesar de la gravedad de los hechos, ni el hospital ni el ISSSTE, han asumido una posición pública, lo que ha permitido que a través de redes sociales, trabajadores realicen señalamientos que adquieren veracidad. Incluimos una fotografía del material que al detenido le habría sido decomisado por los policías.

Es importante señalar que el hospital López Mateos cuenta con vigilancia de la policía federal.

De acuerdo con las versiones difundidas por trabajadores, detrás del empleado detenido en flagrancia, se encuentra la jefa de enfermería del piso al que se encuentra adscrito, quien, según esto, tiene antecedentes en la sustracción de medicamento de alta especialidad.

Y es que, sostienen, médicos especialistas le prestan sus recetarios -la excepción, sostienen, es cardiología- con claves para sacar de la farmacia medicamentos que posteriormente les vende en precios mucho más bajos que los del mercado.

Esa enfermera -al parecer inicia trámites jubilatorios antes de concluir el año-, contaría, entre otras protecciones, incluida la coordinadora general del área del hospital. Así explican que realice cambios de personal que no le es afín y que mantenga como inamovibles a los de su absoluta confianza.

Al parecer la jefa del tercer piso estuvo un tiempo en el hospital Tláhuac, donde habría sido descubierta sacando medicamento de alta especialidad. Para salvarla, Ortega Campos, entonces poderoso presidente de la comisión nacional de auxilios del SNTISSSTE, intervino para regresarla al López Mateos, colocándola en el quinto piso y posteriormente reubicándola en el tercero.

En el caso del detenido al parecer se disponía a iniciar trámites jubilatorios. Durante por lo menos cuatro meses era vigilado por la policía, frente a sospechas de realizar actividades ilícitas. Según saben los trabajadores, la red de complicidades llevaría al área jurídica del hospital a asumir la defensa, cuando lo conducente sería realizar investigaciones y denunciar a los involucrados, de ser el caso.

Incluso, se ha dejado entrever la posibilidad que los dirigentes sindicales se dispondría a contratar un abogado de renombre, en caso que el detenido sea llevado a juicio

Para que el asunto se judicialice, es necesario que el área jurídica del hospital presente la denuncia correspondiente, ya que de lo contrario el detenido tendría que ser dejado en libertad por falta de pruebas. ¿Estará enterado el director general del ISSSTE, Martí Batres o no ha sido enterado por su secretario particular, Erasto Ensátiga, más ocupado en colocar a sus incondicionales?

En el caso de Adrián Osnaya Torales, pese a que fueron difundidos videos y fotografías cuando sacaba medicamento del hospital, no fue presentado ante un juez. Hasta antes que la planilla blanca perdiera las elecciones por la presidencia sindical nacional, presumía que regresaría a la jefatura de inhaloterapia.

El escándalo interno en el hospital, ocurre en el peor momento para los dirigentes de esa seccional del SNTISSSTE -una de las más importantes de las 48 que lo conforman-: a más tardar el 11 de agosto tendrá que realizarse la elección de quienes la encabezarán los siguientes cuatro años.

El problema es que la planilla azul estuvo muy cerca de garle las elecciones del 27 de abril para presidente y comité ejecutivo general del SNTISSSTE, al quedar apenas 70 votos por debajo de la planilla blanca, que obtuvo 639 contra 569.

El secretario general seccional saliente, Ricardo González Alfaro y el entonces presidente de la comisión nacional de auxilios, Alberto Ricardo Ortega Campos, fueron de los aliados más importantes de la frustrada candidatura de Mario Armando Ordaz por la presidencia del SNTISSSTE, por la planilla blanca. Allí empezó a apagárseles la buena estrella.

En cambio, María del Refugio González Chávez, apoyó la candidatura del químico Roberto Javier Gómez Gómez, quien ganó la elección por más de ocho mil votos. En la actualidad es secretaria de promoción turística del comité ejecutivo nacional y directora del deportivo sindical, posiciones que le permiten a cobrar facturas a quienes la traicionaron después de concluir su gestión como secretaria general de la sección del hospital López Mateos.