Nasya Romero Cardiel, es subdelegada de prestaciones en Campeche; es sobrina de subdirectora de cultura del ISSSTE

Araceli Romero Monroy, decide en la subdirección de prestaciones; Juan Gerardo López, le cedió poder

Hija de Hilario Ramírez Chávez, secretario general del SINAPTISSSTE, con comisión sindical; peligra reelección

Por Aldo Fuentes

Juan Gerardo López Hernández, se ha convertido, al ser rehén de sus pasiones, en director de prestaciones económicas, sociales y culturales del ISSSTE de membrete; el poder real lo ejerce la subdirectora de cultura, Araceli Romero Monroy, pese a sus incapacidades, como terminar, tres meses después de concluido el mundial de futbol, un torneo pomposamente llamado “Jugada Mundialista ISSSTE”.

La final del torneo organizado por la señora Romero Monroy, se realizó el miércoles 30 de septiembre. A los trabajadores de la subdirección y de la coordinación administrativa -de la que es titular Noemí Jazmín Romero Cardiel, sobrina de aquella- les prohibieron asistir al encuentro, en una demostración de la prepotencia y soberbia que imperan en esas áreas.

Debiera ser un escándalo en el ISSSTE la relación del director de membrete y la subdirectora de cultura a la que cedió el poder. A López Hernández el qué dirán parece tenerle sin cuidado, mientras su jefe, el director general Martí Batres Guadarrama desconozca el desmadre que trae en el área, consecuencia de sus dependencias.

Cada quien es libre de vivir su vida como le parezca. El problema es cuando se entremezcla con el quehacer público. El ISSSTE es una institución que maneja recursos públicos, por lo que hay una justificación para someterlo a escrutinio.

Para la subdirectora Romero Monroy, los dos primeros años del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum fueron hilar y cantar, con la seguridad que le da ser quien controla esa relación: no solo ubicó a Noemí Jazmín -es un secreto a voces el parentesco- en la estratégica coordinación administrativa de la dirección, sino además ubicó a Nasya Romero Cardiel, hermana de esta, en la subdelegación de prestaciones económicas en Campeche.

El poder omnipresente de la subdirectora, le permitió a la coordinadora administrativa que sus amigas Andrea Aguirre López, Aracely Estefanía Contreras Galán y Diana Paola Figueroa Peña, fueran nombradas jefas departamentales de recursos materiales, recursos financieros y recursos humanos, aún cuando son una especie de floreros cuyo trabajo deben realizarlo sus subordinados, a los que tratan de manera déspota y con amenazas de despedirlos.

La falta de operatividad en la dirección es de tal magnitud, que al personal que se les paga con recursos de los capítulos 1000 y 3000 tienen graves retrasos. El director López Hernández mientras tanto sigue cantándole a la luna.

La sobrina coordinadora administrativa y sus amigas protegidas, arropadas por el parentesco, actúan con una soberbia que las supera, porque sienten que por haber trabajado en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, son de una soberbia que nivel inalcanzable, pese a que eran simples asistentes. Es decir, carecen de experiencia y por tanto no saben lo que es el don de mando.

La doctora Figueroa Peña -es más fácil escribir loas al gobierno fracasado de Gustavo Petro– pudiera incurrir en responsabilidades administrativas al contratar a personal que no reúne requisitos mínimos de escolaridad que exigen los profesiogramas, por muy compromisos políticos del director de membrete, argumento baladí para justificarse.

La designación de Nasya Romero Cardiel como subdelegada de prestaciones económicas del ISSSTE en Campeche, si fue por influencia de su tía la poderosa subdirectora de cultura, parece encontrar justificación en que también es subdelegada de prestaciones económicas en la zona sur de la Ciudad de México, Frida Durán, sobrina del director general, Batres Guadarrama, que tampoco cumple con los requisitos de escolaridad exigidos por el profesiograma para ocupar el puesto.

También en la zona norte de la CDMX son subdelegados Javier Alberto Hernández Plata y David Alejandro López Morán -de prestaciones económicas el primero, y de administración el segundo-, que tampoco reúnen el nivel de escolaridad que exige el profesiograma, pero que al ser allegados a la familia Batres Guadarrama, se tuerce la ley con una facilidad asombrosa, mientras a trabajadores operativos de nuevo ingreso les exigen título de licenciatura.

*****

Durante años, Claudia Acosta Montelongo gozó de comisión sindical en su plaza de base como enfermera especialista C -adscrita a la Clínica de Especialidades Indianilla-. Debió regresar a trabajar después que su esposo, Hilario Ramírez Chávez, perdió las elecciones por la presencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE).

Desde el 1 de junio, Lucero Ramírez Morales, con plaza de auxiliar de enfermería B -con adscripción en la Clínica de Especialidades Neuropsiquiatría-, goza de comisión sindical.

La enfermera Ramírez Morales es presidenta del comité electoral de la sección X “Clínicas de Especialidades” del Sindicato Nacional Progresista de Trabajadores del ISSSTE (SINAPTISSSTE), en el que su papá, Hilario Ramírez Chávez, es secretario general.

La gestión de Hilario concluirá el próximo año. Ha dejado ver que intentará ser reelecto para una nueva gestión; pero de veinte secciones sindicales, solo lo apoyan Antonio Arvizu, de Sonora -la que está dividida en dos grupos, uno de los cuales está en contra- y Jesús Alejandro Ruiz Ortiz, de Chiapas.

Las diez secciones de la Ciudad de México, están en contra de la reelección, porque consideran que Ramírez Chávez ha sido un secretario general errático, incapaz de superar sus dependencias -debiera, dicen, asumirse como un enfermo- y que protege a quienes nada han aportado a ese sindicato, Alicia Aranda y Emigdio Zárate, con comisión sindical.

A la señora Aranda y a Emigdio, los ha proyectado para cualquiera asuman la secretaría general del SINAPTISSSTE en caso que él no logre ser reelecto. Ambos tienen un mal ambiente en la sección: ella por el manejo discrecional de las cuotas -más de 600 mil pesos-, y él porque no ha aportado un solo agremiado a la organización sindical.

Ni siquiera la sección II “Oficinas Centrales” apoya su permanencia, en la que gozan comisión el mismo Ramírez Chávez, la señora Aranda, José Luis Medel y Laura Maritza Cruz Martínez, pese a que apenas supera los 100 afiliados.

Tampoco la secretaria general de la sección X “Clínicas de Especialidades“, Ana Luisa Martínez, apoya la reelección. ¿Sabrá que la hija de Ramírez Chávez está comisionado sindicalmente? Que siga con sus afiliaciones, para que otros a sus espaldas se beneficien.