Jefa departamental que hace «limpias» en delegación del ISSSTE, viola derechos humanos de trabajadores 

Indignada por el video que la exhibió, inició una cacería en busca de quien lo filtró, violando la ley

Acostumbrada a pendejearlos, revisa celulares y cajones de escritorios para cobrar la afrenta

Por Aldo Fuentes

Sin importarle incurrir en violaciones a derechos humanos, la jefa del departamento de pensiones de la representación regional norte del ISSSTE en la CDMX, Gloria Noemí Soto Cejudo, ha emprendido una cacería en contra de trabajadores, en busca de dar con quien considera fue responsable de la difusión del video en horario laboral practicándoles una «limpia» en contra de las malas vibras.

Los derechos laborales son también derechos humanos. La Constitución Política, en su artículo 1o tercer párrafo, establece que todas las autoridades «tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos» y por tanto «el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar» las violaciones a esos derechos constitucionales. Es decir tiene una causal de progresividad.

Incluso la Ley Federal del Trabajo en su artículo 3o párrafo cuatro, señala que «es de interés social garantizar un ambiente laboral libre de discriminación y de violencia».

La señora Soto Cejudo al contar con la protección del subdelegado de prestaciones de esa representación, Fernando López Campos, acostumbra «pendejear» a los trabajadores por minucias. Frente a la exhibición del video en que realiza sus prácticas esotéricas, emprendió la revisión de teléfonos celulares de los trabajadores, en busca de elementos que la lleven a saber quién la delató, lo que sin duda es un acto de violencia que nadie es capaz de sancionar pese a la gravedad del hecho.

Revisa además los cajones de los escritorios en los que trabajan, lo que es también violencia laboral. Ha advertido que quien haya enviado el video -vease esta columna del 6 de octubre-, mientras practicaba una de sus «limpias» y las oficinas eran adornadas con motivos relativos a Día de Muertos, se atengan a las consecuencias, una amenaza que sus superiores jerárquicos no debieran pasar por alto.

El lunes, tras la difusión del video, el subdelegado López Campos bajó al departamento de pensiones para ordenarle a la señora Soto Cejudo, fueran retirados los adornos. Pese a la gravedad de esa práctica en oficinas y horario laborales, fue incapaz de tomar decisiones drásticas y pedir la renuncia de la responsable, por lo que se convirtió en cómplice de las graves violaciones al marco jurídico en que ella ha incurrido, y por tanto también él debe ser sancionado.

Las creencias de cada uno son respetables, como respetable es la actitud de quienes no creen en esas prácticas. Lo censurable es la realización de rituales como las «limpias» que con frecuencia realiza la jefa departamental del ISSSTE en oficinas públicas y en el horario laboral y que incluso pudieran tipificarse como delitos. En el video puede verse incluso que los trabajadores atienden a tramitantes de pensiones jubilatorias mientras ella realiza el ritual, que constituye una prueba inobjetable.

Segura de la protección de la que goza, la señora Soto Cejudo, después que dimos a conocer el video, montó en cólera y con una violación injustificable de derechos humanos de los trabajadores, inició la cacería de quiene considera responsable de la difusión de sus prácticas.

No repara en que humilla y aplasta a los trabajadores, mostrándoles quién tiene el poder y lo ejerce de manera ilegal y despótica con la certeza de saberse impune, protegida por un miserable igual que ella. ¿Dónde está el Órgano Interno de Control para frenar esos abusos?¿Dónde están la subdelegada de administración, Itzel Moreno Palacios, y el director de recursos humanos, Ernesto Julián Medina Ovando?

La corrupción con sus diversas formas, no sólo es enriquecerse escandalosamente como varios de ellos lo han hecho robándoles lo poco a los que menos tienen, jubilados y pensionados. Se necesita no tener un ápice de conciencia para actuar de esa manera, porque es evidente que de sensibilidad no andan muy sobrados que digamos.

Con la prepotencia con la que actúan, exhiben su podredumbre. Es inaudito que el OIC a cargo de Luis Antonio García Calderón y el delegacional con Alberto Rodríguez Valentino no tengan la mínima intención de investigar fortunas mal habidas, ¿será porque también ellos son parte del negocio? Porque eso que no les llame la atención las camionetas de alta gama, las mansiones -incluidas las de Cuernavaca-, los departamentos, es porque son cómplices.

Bendito ISSSTE ojalá no te acaben. Personajes como Martí Batres, Omar Butrón, Juan Gerardo López Hernández y Felipe Zermeño entre otros, debieran tener el objetivo de combatir la corrupción, lo cual deberán demostrar, y no servirse de esas prácticas para aliarse con vulgares ladrones, porque al fin el despotismo de la familia del director general -Lenia ministra de la Corte y Valentina diputada al Congreso de la CDMX, Daniela la esposa funcionaria federal y Ulises el ex cuñado fiscal con un título de abogado pirata- no es buen presagio.

Pero de allí a aplastar, humillar a trabajadores, debiera haber una poca de conciencia. Las peores del equipo del subdelegado Fernando López Campos son Gloria Noemí Soto Cejudo y Lorena Berenice Gámez Martínez -sin olvidar a Virginia Navarrete-.

La jefa del departamento de pensiones por mucho dinero que ha acumulado, nunca podrá superar su formación de comerciante ambulante: no sólo pendejea -es literal- a sus subordinados por quítame estas pajas, sino además los obliga a participar en sus «limpias» -¿a quién convida de la limpia de dinero que les roba a pensionados y jubilados?- cada vez que siente malas vibras. También es obligación comprarle comida y juguetes y hay de aquel que se niegue hacerlo congelándolo o tratándolo peor que a la más vieja de sus chanclas. Hasta Lopez Campos le ha pagado por desayunos, lo que exhibe la podredumbre que impera en esa área.

La cacería emprendida carece de sentido, porque es tan torpe que ni idea tiene lo que propicia. Le voy a dar una pista: lo obtuve del chat departamental. Venga a por mí si se atreve, para ponerla en el lugar que merece.

Le sugiero no exhiba su vena delincuencial haciendo gala de prepotencia ante quienes no pueden defenderse. Por vez primera en su vida, atrévase a enfrentar a alguien que le supera en capacidad intelectual. La espero a ella y a su grupo de mediocres corruptos al que pertenece. Sabe cómo encontrarme.

La soberbia con la que se conduce con sus subordinados, muestra sus limitaciones, las que son de tal magnitud que la han llevado a confiar y proteger a Juana -«Fanny», como le gusta la llamen- De Gante, quien hace unos años cuando era solo coordinadora y no jefa departamental, recolectaba firmas para solicitarle al entonces subdelegado de prestaciones, Nicolás Blancas Lima, la enviara a otra área. ¿No lo sabía?

Y en el caso de Lorena Berenice Gámez Martínez, es tan miserable que ni siquiera la enfermedad la ha ablandado los sentimientos. Fue ella la que con más fiereza se oponía a que las trabajadoras mamás llevaran a sus hijos menores de edad a las oficinas delegacionales, con el argumento baladí que las condiciones generales de trabajo prohíben se hagan acompañar de personas extrañas.

¿Cómo es posible que alguien con esa insensibilidad dirija el departamento de acción social, cultural y deportiva de la representación regional más importante del ISSSTE en la Ciudad de México? Parece burla.

¿Y que decir de la dietista Virginia Navarrete que la suple dos días a la semana para que acuda a sus sesiones médicas? Para ser, hay que empezar por parecer.

Cuanta razón tiene el escritor francés Pierre Lemaitre, cuando planteó en su novela «Los colores del incendio» (Ediciones Salamandra 2019, pág. 106): «Con los ladrones siempre pasa lo mismo: si roban es porque consideran que no tienen lo suficiente».