Calor, abandono y silencio sindical: trabajadores de Financiera para el Bienestar denuncian condiciones infrahumanas en Tampico

La sucursal 28037 opera sin aire acondicionado desde el año pasado; empleados colocan ventiladores y compran equipo con recursos propios. Sindicatos, ausentes.

por El Ardid

Tampico, Tamaulipas. – Mientras las temperaturas en el país rebasan los 40 grados, en la sucursal 28037 de Financiera para el Bienestar (Finabien), ubicada en el centro histórico de Tampico, los trabajadores libran otra batalla: las condiciones laborales cada vez más precarias y el abandono por parte del sindicato y la gerencia.

«Ya tuvimos que llevar abanicos», relata un trabajador que, indignado, decidió anunciar su cambio de adscripción luego de no obtener respuesta a múltiples peticiones. Desde el año pasado, el aire acondicionado de la oficina dejó de funcionar, lo que ha transformado la jornada laboral en una experiencia sofocante. «Salimos sudados y agrios… el baño es un sauna. Ya no sabemos si hace más calor adentro que afuera», señala.

Una fotografía enviada por el personal muestra al menos cinco ventiladores que los propios trabajadores han colocado para intentar mitigar el calor. Pero no es solo el clima: también denuncian la ausencia de agua potable, sillas rotas, mobiliario en mal estado y falta de condiciones mínimas de higiene y dignidad. «Ni hablar, me pasé todo el turno paradito», expresó el mismo trabajador al compartir la imagen de una silla totalmente rota.

Dinero de su bolsillo y despidos silenciosos

La desesperación ha obligado a varios empleados a comprar aires acondicionados de su propio bolsillo en distintas sucursales del país. La situación no es exclusiva de Tampico: trabajadores reportan que hay oficinas donde ni siquiera hay baño, lo cual representa una grave violación a sus derechos laborales.

A esto se suma el creciente cierre de sucursales, lo que ha derivado en despidos, incluso en áreas centrales. Uno de los casos más comentados es el del exgerente de la CDMX Alejandro Crisóstomo, quien fue cesado junto con su equipo bajo el argumento de «pérdida de confianza».

Sindicatos ausentes y liderazgos sin resultados

Frente a este panorama, los trabajadores coinciden en una queja constante: el abandono por parte de los sindicatos. Señalan en particular al líder sindical estatal, Gabriel Vázquez, quien no ha hecho pronunciamientos ni ha actuado en defensa del personal de la sucursal 28037.

También se cuestiona la gestión de Eutimio Alvarez Ramos, actual Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de Financiera para el Bienestar sindicato mayoritario , quien ha sostenido durante años que la administración del fallecido Manuel Ernesto Alvarez Arana dejó las arcas vacías. «Ese pretexto ya expiró», advierten los empleados, quienes aseguran que, lejos de recuperar la fuerza sindical, su dirigencia se ha concentrado en mantener privilegios para unos cuantos.

Mientras los derechos laborales se diluyen, muchos trabajadores de base se ven obligados a asumir funciones que no les corresponden por miedo a perder el empleo, todo sin recibir el respaldo de quienes deberían representarlos.

Las condiciones precarias que enfrentan los trabajadores de Financiera para el Bienestar no son producto del abandono reciente, sino de una gestión que desde su inicio ha priorizado la imagen institucional y el discurso político por encima del bienestar del personal. La directora general, Rocío Mejía Flores, ha sido señalada en múltiples ocasiones por ignorar las necesidades de las sucursales, recortar prestaciones históricas como el pago de productividad o el bono de recargo de servicio, y permitir una reducción progresiva de los derechos laborales que anteriormente estaban garantizados.

Esta contradicción resulta aún más evidente al contrastarla con los reconocimientos públicos que ha recibido. En abril, la página oficial de Financiera para el Bienestar publicó con entusiasmo: “Estamos muy orgullos\@s de nuestra directora general, Rocío Mejía Flores, quien recibió la Presea #ConMujer en la Cámara de Diputados \[…] por su trabajo en el empoderamiento económico de las mujeres y la economía solidaria.” Acompañaron el mensaje con una fotografía de la directora portando una medalla conmemorativa. Sin embargo, ese empoderamiento no ha llegado a las trabajadoras de base de la propia institución, muchas de las cuales laboran en espacios sin ventilación, sin agua y sin condiciones mínimas de higiene.

La distinción entregada a Mejía Flores contrasta profundamente con los testimonios de mujeres trabajadoras que, en lugar de ser fortalecidas por su institución, se ven obligadas a costear de su bolsillo equipos de ventilación, a cargar garrafones de agua o a soportar jornadas completas sin servicios sanitarios. La narrativa del empoderamiento, en este contexto, resulta vacía si no se acompaña del respeto a los derechos laborales básicos de quienes sostienen el trabajo operativo de la financiera a nivel nacional.

En Financiera para el Bienestar, el discurso de inclusión y apoyo social contrasta con una realidad de abandono institucional, precariedad laboral y una estructura sindical cada vez más deslegitimada. Mientras tanto, los trabajadores, con dignidad y resistencia, intentan sostener la operación de una institución pública desde la adversidad y el calor insoportable.