Diputado Rubio Gualito, prefiere dar espalda a Hugo Alonso, que molestar a Cravioto por intromisión en SUTGCDMX

No ha tenido voluntad para promover un exhorto a César Cravioto para que no se entrometa en la vida interna sindical.

¿No tenían más méritos secretarios generales seccionales del “grupo azul” para llegar al Congreso de la ciudad?

Por Aldo Fuentes

¿De qué le sirve a Hugo Alonso Ortiz, en su pretensión de ser presidente del sindicato mayoritario del Gobierno de la Ciudad de México, contar con un diputado en el congreso local?

Parece que para nada.

Juan Estuardo Rubio Gualito es diputado al Congreso de la CDMX, en el que preside la comisión de asuntos laborales. Ganó la elección el año pasado en un distrito electoral por Iztapalapa, porque Alonso Ortiz, secretario general de la sección 1”Limpia y Transportes”, le pagó la campaña y le puso la estructura.

En una asamblea extraordinaria, convocada con la firma de más de 81 mil trabajadores y conforme a la Ley Federal del Trabajo, Alonso Ortiz fue electo presidente del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), de la que César Cravioto, secretario de gobierno de la capital del país, ha cuestionado públicamente la legalidad.

La ley laboral permite a los trabajadores convocar a asambleas cuando la dirigencia sindical no lo haga, a condición que cumplan dos requisitos: por lo menos una tercera parte de agremiados deben solicitar la publicación de la convocatoria y, en caso que no sea escuchados, podrán hacerlo con la firma de dos partes del total de afiliados.

Los acuerdos serán válidos, siempre y cuando en la asamblea participen por lo menos dos terceras partes de los afiliados al sindicato.

Esos requisitos fueron cumplidos en la asamblea extraordinaria en la que fue electo Alonso Ortiz, a través del voto personal, libre, secreto y directo, tal como obliga el artículo 69 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.

Solo tres días después, Cravioto en una conferencia de prensa encabezada por la jefa de gobierno de la ciudad, Clara Brugada, descalificó el evento que, dijo, “no tiene validez legal”, porque, argumentó, solo podía ser convocada por el presidente sindical saliente -lo que no hizo- o bien legalizada por el tribunal de conciliación y arbitraje.

La intromisión en la vida interna sindical del secretario de gobierno de la CDMX, está prohibida no solo por la misma Ley Federal del Trabajo y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), e incluso por una iniciativa de ley aprobada por el Senado de la República que sanciona con destitución e inhabilitación a funcionarios que se inmiscuyan en las organizaciones laborales.

Pese a la oportunidad que el diputado Rubio Gualito ha tenido para salir en defensa de su promotor político, optó por tratar de desacreditar la marcha de la generación Z del 15 de noviembre en sus redes sociales, en las que también se refirió a la huelga en el Nacional Monte de Piedad y la ratificación del presidente del Tribunal Superior de Justicia de la CDMX, Rafael Guerra. Oportunismo político puro.

En el nado sincronizado para minimizar la marcha de la generación Z, Rubio Gualito recurrió al desgastado argumento que fue financiada y manipulada por la derecha. Olvida que en la disputa por poder político, es válido sumarse al descontento popular. ¿Por qué no condenan las movilizaciones en las que participó la presidenta Claudia Sheinbaum?

El diputado Rubio Gualito privilegia sus intereses personales, en lugar de contribuir en lograr que Alonso Ortiz logre su más cara ambición: encabezar el sindicato mayoritario del Gobierno de la ciudad.

La presentación de un punto de acuerdo con un exhorto a Cravioto para que respete la autonomía sindical y no se entrometa en la vida interna del SUTGCDMX, hubiera sido una bomba contra el secretario de gobierno -integrante del grupo radical de Morena, que encabeza el director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama-.

Incluso, si el punto de acuerdo no fuera aprobado, la simple lectura desde la tribuna más alta de la ciudad, tendría un gran impacto: exhibiría que al segundo funcionario en importancia de la ciudad, la legalidad le vale un pepino.

¿Cómo votaría la bancada de Morena y sus aliados el PT y el Partido Verde Ecologista de México un punto de acuerdo con esas características? No es una pregunta ociosa: se asumen como defensores de las demandas de los trabajadores.

Sin embargo, Rubio Gualito deja ver no estar dispuesto a molestar a Cravioto, ni con un punto de acuerdo exhortándolo a no entrometerse en la vida interna del SUTGCDMX y que sea respetuoso de la ley y de las decisiones de los trabajadores.

Con esa actitud, exhibe su docilidad. Poco le sirve ser presidente de le comisión de asuntos laborales del Congreso de la CDMX. Abona así en su ambición de ser diputado federal.

Son más importantes sus intereses personales, que los de quien lo encumbró como diputado.

¿Se equivocó Hugo Alonso al hacer diputado a un personaje que carece de compromisos reales con él?¿No tenían más méritos secretarios generales seccionales de su grupo? Rubio Gualito dice ser trabajador del área de limpia, ¿será?

Un ejemplo de congruencia lo dio el magistrado Miguel Ángel Reyes Guerrero, quien en el pleno del tribunal de conciliación y arbitraje votó en contra de la resolución en la que se pretendió desacreditar la convocatoria a la asamblea electoral extraordinaria, con el baladí argumento que la asamblea del 23 de septiembre no se había llevado a cabo, cuando fue la fecha en la que se le notificó la convocatoria.

Reyes Guerrero es secretario general de la sección 21 “Acción Social” del SUTGCDMX; forma parte del “grupo azul” que impulsó la asamblea extraordinaria en la que fue electo Alonso Ortiz.

Con lealtades como la de diputado Rubio Gualito, las posibilidades de Hugo Alonso de ser presidente del SUTGCDMX, presenta debilidades frente a los embates del secretario de gobierno de la ciudad.