Mario Armando Ordaz Santos, con precampaña excesivamente adelantada; pocas posibilidades de éxito.
Los otros precandidatos son Lucía Dolores García Rojas, Claudia Miranda y Roberto Javier Gómez Gómez.
Por Aldo Fuentes
Con resultados negativos -incluida la obligación que los médicos registren entrada y salida-, en mayo, la doctora Norma Liliana Rodríguez Argüelles cumplió la mitad de su gestión en la presidencia del SNTISSSTE, uno de los sindicatos más numerosos de trabajadores del sector público.
En el balance de la gestión, tres de los mayores negativos es no haber emprendido acciones legales para esclarecer un desfalco cercano a los 300 millones de pesos en la gestión de Erick Arturo García Salamanca Varela y su papá Francisco José García Culebro, en la presididencia y tesorería de la comisión de auxilios. Ni siquiera se ha dado a conocer el resultado de la auditoría que se practicó.
El segundo gran negativo, es el hecho que ha carecido de la habilidad para convencer a los directores generales del ISSSTE -primero con el ahora diputado federal Pedro Mario Zenteno y en la actualidad con Bertha Alcalde Luján-, de actualizar las condiciones laborales del Instituto, que desde hace ya doce años no se revisan, tiempo durante el cual prácticamente han las prestaciones económicas por efectos de la inflación.
El tercero fue la desafiliación de Oneyda Quintero, ex candidata a la secretaría general de la sección «Sinaloa», por la intromisión del comité nacional electoral para registrar la planilla que postuló a Graciela Robledo Soto -del grupo de Rosa María Munguía-. El costo puede incrementarse, debido a que el grupo que la acompaña cuenta con la simpatía de más de la mitad de los trabajadores en la entidad
Incluso, el desaseo en la ocupación de unas 2 mil plazas para trabajadores eventuales, suplentes y de guardia que laboraron durante la pandemia de Covid-19, convirtió lo que pudo haber sido uno de los más importantes logros, en agrias críticas porque los beneficiarios fueron esposas, hijos, novias, compadres y todo tipo de compromisos de dirigentes sindicales seccionales y de funcionarios menores.
La falta de liderazgo de la doctora Rodríguez Argüelles, generó condiciones para que con mucha anticipación, el vicepresidente Mario Armando Ordaz Santos iniciara una soterrada precampaña en busca de convertirse en candidato a sustituirla en las elecciones que deberán realizarse en mayo de 2026.

El vicepresidente forma parte del grupo que desde hace siete años controla la sección III «Clínicas de medicina familiar». En 2017 recibieron con una señal sexual a la doctora Marisol Galindo, con la que crecieron sindicalmente. Fue cómplice de Noé Hernández Pérez para enterrar las denuncias de los miles de pesos que obtuvo la hija de este por venta de plazas.
Fue Ordaz Santos quién firmó la demanda que el SNTISSSTE presentó en un inútil esfuerzo de impedir que los médicos fueran obligados a firmar la entrada y salida a trabajar a partir de enero del año pasado. Un abogado que de derecho laboral no ha aprendido.
Es posible que la campaña anticipada que ha emprendido, no le alcance a Ordaz Santos para alcanzar su objetivo, debido a que la candidatura la disputarán, seguramente, también Lucía Dolores García Rojas, Claudia Medina Miranda y Roberto Javier Gómez Gómez.

Únicamente dos de los cuatro precandidatos a la presidencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), han sido secretarios generales de su sección: la enfermera García Rojas dirigió la IV «Clínicas de especialidades», y el químico Gómez Gómez la estatal de Nuevo León.
La señora Medina Miranda tiene el negativo de nunca haberse desempeñado en una plaza de base, debido a que llegó a la organización sindical como asesora de Luis Miguel Victoria Ranfla, tras haber sido personal de confianza en posiciones intermedias. Al formar parte de la comisión nacional mixta de planeación de recursos humanos -igual que el químico Gómez Gómez-, fue incapaz de frenar el desaseo en la ocupación de unas 4 mil 500 plazas de base en todo el país.

Desde la secretaría de finanzas, el químico Gómez Gómez ha dado muestras de no haber tenido capacidad para frenar sus gustos por la buena vida, en contradicción con los raquíticos salarios de los trabajadores.
La de la doctora Rodríguez Argüelles será una voz más en la definición por la candidatura. El liderazgo real está en otra oficina.
Así se explica que no haya emprendido acciones en contra de la familia García Culebro. Quienes ocupan posiciones importantes en su gestión no llegaron bajo su impulso, sino por negociaciones con el liderazgo real. ¿Es creíble que la presidenta a nivel nacional ocupe una posición de cuarto nivel en la sección de las clínicas de especialidades que dirigió entre 1999 y 2002
Los cuatro precandidatos a la presidencia del SNTISSSTE saben que la doctora Rodríguez Argüelles es prácticamente una figura decorativa. No fue ella quien decidió que Alberto Noé Berumen se reincorporara al comité nacional electoral, un especialista en acatar órdenes porque se le permitió enriquecerse en la secretaría finanzas en la gestión de José Luid Rodríguez Camacho y sólo le interesa proteger a su hijo Daniel, su nuera María del Pilar y la comisión sindical con goce de sueldo de su esposa Rosaura López Jardón.
El triunfo de la virtual presidenta electa, doctora Claudia Sheinbaum, amplió las oportunidades de las mujeres en todos los ámbitos de la vida pública. Tal situación es posible sea aprovechada por quién será la voz determinante para decidir la candidatura a la presidencia del SNTISSSTE en 2026, en beneficio de la enfermera García Rojas.
Hay quien cree que la candidatura debiera recaer en María del Refugio González Chávez. El problema de la ex secretaria general de la sección XXXIX «Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos», es que fue desbancada por Alberto Ricardo Ortega Campos y Ricardo González Alfaro.
Ortega Campos logró la presidencia de la comisión de auxilios arropado por un grupo político con poder excepcional en el ISSSTE. Es el escudo protector que impide investigaciones por su escandaloso enriquecimiento en sólo dos años de gestión. Es la razón por la que ni Adrián Osnaya Torales, ni el doctor Luis Alberto Castañón -para protegerlo, se le comisionó sindicalmente hasta enero de este año con aval de la doctora Rodríguez Argüelles- hayan sido perseguidos penalmente por el robo de medicamento de alta especialidad.