Funcionarios administrativos y dirigentes del SNTISSSTE ingresan familiares, compadres y compromisos
Violan derechos de inscritos en bolsa de trabajo. Nadie combate la corrupción escandalosa en el instituto
Por Aldo Fuentes
La gestión de Norma Liliana Rodríguez Argüelles al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), será recordada, entre otras no menos importantes razones, por la corrupción con la que fueron ocupadas miles de plazas tanto por la pandemia de Covid-19, como por vacantes.
Si algo caracteriza la gestión sindical de la doctora Rodríguez Argüelles, es por el encubrimiento a la corrupción: en el escandaloso saqueo de unos 300 millones de pesos de la comisión de auxilios, les garantizó impunidad a Francisco Garcia Culebro y su hijo Erick Arturo García Salamanca Varela; y en el robo de medicamento del Hospital Regional «Lic. Adolfo López Mateos», comisionó sindicalmente al doctor Luis Alberto Castañón para alejarlo del escándalo.
Y también por el encubrimiento a la corrupta ocupación de plazas vacantes.
El viernes 12 de septiembre, trabajadores del ISSSTE en Oaxaca, realizaron bloqueos en la capital estatal para protestar la entrega de 17 plazas que estaban vacantes a la sección 22 de la coordinadora de maestros. Violentaron derechos de inscritos en bolsa de trabajo.

La protesta fue convocada por el Sindicato Único de Trabajadores del ISSSTE (SUTISSSTE).
Sin embargo, la secretaria general de la sección XXV del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), Lucía Garcia Alavez, demandó la intervención de la presidenta de su sindicato, al haberse violentado reglamentos de bolsa de trabajo, escalafón, planeación de recursos humanos y de bolsa de trabajo.

Para ingresar a laborar a ese instituto, es necesario aprobar un examen para tener derecho a inscripción en bolsa de trabajo. La asignación de lugares se asignan mediante puntajes obtenidos por parentesco con trabajadores, preparación académica y si se ha desempeñado como suplente, interino o eventual; se recorren conforme se da la ocupación de plazas.
En los últimos dos años, el ISSSTE ha entregado casi 10 mil plazas de base. En una primera etapa, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó que cinco mil lugares fueran para quienes laboraron durante la pandemia de Covid-19. Funcionarios de las áreas administrativas, en complicidad con dirigentes de las 49 secciones del sindicato que dirige la doctora Rodríguez Argüelles hicieron un festín con el ingreso de hermanos, familiares, compadres, amigos y recomendados, pasándose por el arco del triunfo la orden presidencial.
Para justificar la bacanal de corrupción, les quitaron puntos a los inscritos en bolsa de trabajo. Las inconformidades se toparon con pared en las comisiones nacionales mixtas, integradas por funcionarios y dirigentes sindicales -incluidos Roberto Javier Gómez Gómez, con posibilidades de sustituir a Norma Liliana el próximo año en la dirigencia sindical-: las impugnaciones no proceden, argumentan.
Nadie hace nada frente a la violación grave de derechos adquiridos.
En la gestión de Martí Batres Guadarrama en la dirección general del ISSSTE, se determinó ocupar unas cuatro mil plazas que se encontraban vacantes. Nuevamente funcionarios de áreas administrativas y dirigentes de las 49 secciones sindicales del SNTISSSTE, han hecho un festín de corrupción, en un proceso que aún no concluye.
La protesta en Oaxaca derivó en la instalación de un plantón en la delegación estatal del ISSSTE. En Salinas Cruz, inscritos hasta con siete años en bolsa de trabajo no fueron tomados en cuenta. En Yucatán, exigen que sean publicadas las plazas entregadas, para corroborar que se respetaron derechos.
En la Dirección de Prestaciones Económicas, un inscrito en bolsa de trabajo desde hace ocho años, no fue tomado en cuenta. El argumento fue que la ex jefa de recursos humanos, Janely Matzayani Cruz García maniobró para restarle puntos. La corrupción en esa área no ha sido atacada por el coordinador administrativo Daniel González Núñez.
La señora Cruz García regresó a su plaza de base, después de disfrutar de unas «merecidas» vacaciones. Un día después tramitó un permiso sin goce de sueldo por seis meses, en intento por exhibir la incompetencia del coordinador administrativo Gonzalez Núñez. Nadie investiga sus irregularidades que incluso pudieran configurar delitos.
Una trabajadora adscrita a la delegación regional norte en la Ciudad de México, desde hace más de un año tramitó un cambio de residencia. La subcomisión mixta de escalafón -integrada por funcionarios delegacionales y dirigentes seccionales del SNTISSSTE-, avalaron la mentira que no formaba parte de la sección representada, para beneficiar a otra que ni siquiera había resellado, por intermediación de Mara Piñón, del área de recursos humanos del SNTISSSTE, sobre la que recaen sospechas de corrupción.
Poco les importó incurrir en discriminación. La impugnación va a ser desestimada.
La trabajadora contempla recurrir a otras instancias jurídicas para hacer que se respeten sus derechos.
La corrupción es una constante en procedimientos como asignacion de plazas de pie de rama o última categoría, permutas, escalafones y cambios de residencia. Las comisiones nacionales mixtas -integradas con representantes del ISSSTE y del SNTISSSTE como sindicato mayoritario-, avalan todas las irregularidades.

El artículo 33 del Reglamento de Escalafón obliga al director general y a los demás funcionarios del instituto, a acatar las resoluciones, pese a que el 34 la obliga a vigilar «la correcta aplicación de las normas y procedimientos». La corrupción es ley suprema.
En las dos últimas entregas de plazas, ha evidenciado que la corrupción está por encima del reglamento de la bolsa de trabajo. En cualquier país con cierto nivel de democracia, se hubiera enjuiciado penalmente a varios dirigentes sindicales y funcionarios de áreas administrativas, por la escandaloso ingreso de hermanos, tíos, primos, amigos, compadres y compromisos. México es la panacea.
En representación del SNTISSSTE ante las comisiones nacionales mixtas, participan Roberto Javier Gómez Gómez, Claudia Medina, Susana Jiménez López -sustituida en ocasiones por Mara Piñón, quien como secretaria técnica en la zona sur de la CDMX, enfrentó señalamientos de corrupción- y María del Refugio González Chávez, entre otros.
Gómez Gómez, secretario de finanzas del sindicato mayoritario, es, junto con el vicepresidente Mario Armando Ordaz Santos, el precandidato más mencionados para sustituir en la presidencia a Norma Liliana en mayo del próximo año. Ninguno parece tener cualidades para enfrentarse a la desbocada corrupción, en la que dirigentes seccionales corrompen ingresos, escalafones y todo lo que se ponga en sus manos.
Gómez Gómez es un dirigente grisáceo, anticuado, rebasado por el tiempo. Ordaz Santos forma parte de un grupo neocaciquil en la sección III «Clínicas de medicina familiar» -famosa es la señal sexual con la que recibieron a las doctoras Marisol Galindo y María Guadalupe Núñez, al congreso de 2017 -que se apresta a imponer a un corrupto como su hermano Ricardo en la secretaría general en agosto de 2026.
Para mantener la corrupción, los dirigentes que concluyen sus gestiones el próximo año, se disponen a imponer a novias e incondicionales en las 49 secciones. En la inexistente XXXVIII «Hospital General Gonzalo Castañeda», Jaime Flores Pasco impulsa a Patricia Morales; en la IV «Clínicas de especialidades», alistan a Patricia Patlán.
La lista completa la daremos a conocer en próximas entregas. Ninguna seccional del SNTISSSTE está libre de sospechas en la corrupta gestión de la doctora Rodríguez Argüelles..
Gotas de Tormenta
El doctor Valentín Herrera Alarcón, quien era director cuando el saqueo de medicamentos de alta especialidad del Hospital Regional «Lic. Adolfo López Mateos», es secretario de salud en Veracruz en el gobierno de la morenista Rocío Nhale. Fue él quien designó a Luis Alberto Castañón, subdirector médico, mientras Ricardo González Alfaro -secretario general de la sección-y Alberto Ricardo Ortega -presidente de la comisión nacional de auxilios-, quienes le tramitaron la licencia sindical que avaló la doctora Norma Liliana Rodríguez Argüelles para sacarlo del escándalo cuando estalló.