Secretarios generales seccionales y funcionarios administrativos, beneficiarios, otra vez, con toda impunidad
Norma Liliana Rodríguez Argüelles, fiel a su actitud, no asume compromisos de investigar irregularidades
Por Aldo Fuentes
Suena a cinismo que Norma Liliana Rodríguez Argüelles, diga que en el Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), se sienten «muy contentos» por haber concluido la ocupación de unas 4 mil 500 plazas de base que se encontraban vacantes.
Una sola palabra no le mereció la galopante corrupción con la que -nuevamente- los beneficiarios fueron esposas, amantes, hijos, nueras y compromisos de los 48 secretarios generales seccionales del sindicato que encabeza y funcionarios de las áreas administrativas.
Tampoco asumió ningún compromiso de investigar y denunciar, en su caso, la galopante corrupción.
¿Qué podía esperarse de una dirigente que se presenta como si fuera Sor Norma Liliana, pero que desde hace tres años y cuatro meses en que asumió la presidencia de su sindicato, tomó el rol de encubridora de la corrupción?: ¿desconoce el inocultable enriquecimiento de Julio Bazán, que realiza funciones de tesorero sindical desde que ella fue secretaria de finanzas en 2017?¿Qué ha hecho para desmontar el jugoso negocio de los hermanos Alonso Jácome?
Tuvo la desvergüenza de encubrir el saqueo de casi 300 millones de pesos de la comisión nacional de auxilios de Francisco García Culebro y su hijo Erick Arturo García Culebro solo entre 2017 y 2022, otorgándoles además las aviadurias disfrazadas de comisiones sindicales de Delmy Enriqueta y Ana Paola, hija e hijastra del cacique sindical de la sección VI «Estancias de bienestar infantil».

Ni siquiera tuvo el valor para dar a conocer el resultado de la auditoría que ordenó realizar a esa comisión en los primeros meses de su gestión. ¡Que poco interés muestra por su agremiados, que con sus aportaciones han generado, a lo largo de los años, un fondo de casi mil millones de pesos manejado con una corrupción escandalosa!
En un video que posteó en sus redes sociales la noche del sábado 20 de septiembre, justificó la rápida ocupación de las plazas vacantes para, según ella, evitar que fueran congeladas.
¿Por qué no le ordena a la comisión nacional mixta de planeación de recursos humanos -desde la que impulsa a Roberto Javier Gómez Gómez como su posible sucesor en mayo de 2026- investigue la corrupción con la que fueron entregadas esas plazas, movimientos escalafonarios y cambios de residencia?¿Cuántos dirigentes y funcionarios de áreas administrativas no sólo privilegiaron a los suyos y sus compromisos, sino incluso se embolsaron algunos miles de pesos?
¿Cómo justifica Mara Piñón -adscrita al área de recursos humanos del SNTISSSTE-, el cambio de residencia de Abigail Aguilar Gómez, afiliada a la sección 40, al deportivo sindical, pese a que no reselló en tiempo su solicitud, lo que implicó una renuncia? Ese fue un acto de corrupción avalado incluso por los representantes del Órgano Interno de Control (OIC).
La señorita Piñón tiene pésimos antecedentes de su desempeño como secretaria técnica en la delegación regional sur del ISSSTE en la Ciudad de México. ¿Los desconoce Norma Liliana?
En varias de las mesas de trabajo de las subcomisiones mixtas de escalafón -integrada por dirigentes seccionales y funcionarios de áreas administrativas delegacionales, estuvo Claudia Medina Miranda, secretaria de recursos humanos en la CDMX e integrante de la comisión nacional mixta de planeación de recursos humanos en representación del SNTISSSTE-. Si no vio ninguna irregularidad en los movimientos que se autorizaron, malo, y si los vio y no hizo nada, peor; se asume como especialista en temas de recursos humanos.
La corrupción en pleno festín con la ocupación de las plazas vacantes, los movimientos escalafonarios y cambios de residencias. Desde esa perspectiva Norma Liliana tiene razones para estar todos muy contentos.
Las impugnaciones ante las comisiones nacionales mixtas, de acuerdo con los reglamentos, indiscutblemente son desestimadas. Se cubren unos a otros en un cinismo que genera irritación entre muchos. Así se explica que durante la gestión de Norma Liliana, el SNTISSSTE haya perdido prácticamente la mitad de trabajadores en Sinaloa -cerca de mil-, cansados del cacicazgo de Rosa María Munguía Gaspar, para integrar una nueva sección del Sindicato Nacional Auténtico y Democrático de Trabajadores del ISSSTE (SNADTISSSTE).
Incluir a Claudia Medina Miranda en su comité ejecutivo y mantener como asesores a Guillermo Flores y Susana Jiménez -todos del grupo de Luis Miguel Victoria Ranfla-, con el argumento que su experiencia en áreas administrativas eran garantía. Quizá tuvo razón: solapar la corrupción.
La presidenta del SNTISSSTE tampoco dijo nada de la bacanal de corrupción con la que los secretarios generales seccionales y funcionarios de las áreas administrativas de todos los centros de trabajo, aprovecharon la orden del ex presidente Andrés Manuel López Obrador de basificar a quienes habían prestado sus servicios en el instituto durante la pandemia.

Ejemplos de esa corrupción que Norma Liliana no vio, sobran: el secretario general de la sección III «Clínicas de medicina familiar», Gustavo Cosío Mireles -quien ha asumido el papel de jefe de la campaña por la presidencia sindical de Mario Armando Ordaz-, impulsó la basificación de su hijo Edgardo Gibrán Cosío Ruiz Velasco.
¿Como justifica Cosío Mireles la basificación de Ana Elizabeth Monjarás, a quien tiene comisionada sindicalmente en su oficina en la seccional?
Otro más: ¿cuánto tiempo esperaron en bolsa de trabajo Diego y Pamela Delgado, hijos de Arturo Delgado Gomez, secretario general de la sección IV «Clínicas de especialidades, en acceder a plazas de base como auxiliares en enfermería B?¿Cuanto tiempo tardó la nuera Leticia Contreras en recibirla?

Tiene razón Norma Liliana Rodríguez Argüelles y su grupo en sentirse muy contentos con la conclusión en la ocupación de plazas de base que se encontraban vacantes, movimientos escalafonarios y cambios de residencias, al haber permitido una corrupción rampante que permitió el ingreso de esposas, hijos, novias, nueras, compadres y toda clase de compromisos. ¿Cuántos dirigentes seccionales y funcionarios de áreas administrativas se embolsaron algunos pesos?
Lamentable que la presidenta del SNTISSSTE no asuma ningún compromiso de investigar irregularidades, y de ser necesario presentar denuncias ante las instancias que correspondan.
La solapadora y encubridora de la corrupción.

Afortunadamente Janely Matzayani Cruz García fue relevada en la jefatura de recursos humanos de la director de prestaciones es económicas, sociales y culturales, en la que durante más de seis años formó una red de corrupción que debe ser desmontada, un trabajo en el que debe centrarse el coordinador administrativo, Daniel González Núñez.
El coordinador González Núñez debiera investigar los movimientos que en bolsa de trabajo de esa dirección realizó Jose Marcelino Jerónimo Ramírez -primo de Matzayani y que lo colocó posteriormente como jefe del departamento de operación y vinculación institucional en la subdirección de capacitación-, que en complicidad con Alicia Aranda Mejía, mano derecha de Hilario Ramírez, dirigente del Sindicato Nacional Progresista de Trabajadores del ISSSTE (SINAPTISSSTE), hicieron negocios con el manejo de plazas.