Asistieron a congreso sindical 388 delegados electos; quórum de legalidad se integraba con dos terceras partes de total.
Tribunal de conciliación y arbitraje envió representantes, con lo que dieron fé que se cumplió con requisitos de ley.
Por Aldo Fuentes
Con la asistencia de 388 delegados -de un total de 390-, se realizaron los trabajos del XIX congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE). El presidente electo, Roberto Javier Gómez Gómez e integrantes del comité ejecutivo nacional, rindieron protesta para una gestión de cuatro años, en un ambiente que si bien fue tenso, destacó por la civilidad.
A las 11:29 de la mañana del jueves 21 de mayo, la presidenta sindical saliente, Norma Liliana Rodríguez Argüelles, inició el pase de lista de los delegados electos. Cuando la representación de la sección III “Clínicas de Medicina Familiar” notificaron su presencia, se desvaneció el fantasma que el congreso no se instalaría legalmente, al superarse con amplitud las dos terceras partes para el quórum previsto por el estatuto sindical.
Tanto Norma Liliana, como Roberto Gómez y Claudia Medina, pasaron lista de asistencia como delegados electos. Cuando se escuchó el nombre del presidente sindical electo, los delegados de la planilla azul de pie y con el puño en alto corearon su nombre.
Ni Mario Armando Ordaz Santos ni la ex candidata a vicepresidenta sindical de la planilla blanca, Mónica Tapia, contendieron para formar parte de las delegaciones en el congreso de las secciones -ella en la del Estado de México- en las que están adscritas sus plazas.
Tampoco fueron delegados Gustavo Cosío Mireles ni Juan Noé Hernández -representante de la planilla blanca ante el comité electoral sindical-, ni Ricardo González Alfaro y Ricardo Alberto Ortega Campos, de la sección del Hospital Regional “Lic. Adolfo López Mateos”.
En cambio sí lo fueron Eduardo Salazar, Marisol Sánchez, Felipe Hurtado e Israel Martínez -secretarios generales de las secciones del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” y de los hospitales generales “Tacuba”, “Gral . José Maria Morelos y Pavón” y “Dr. Darío Fernández”.
Integrantes de la planilla azul que participaron en las elecciones para delegados al congreso, entre otros fueron Jesús Rodríguez Méndez, Arturo Delgado, Nancy Ruvalcaba y Petra Carreón, secretarios generales de las secciones “Oficinas Centrales”, “Clínicas de Especialidades”, “Chihuahua” y “Veracruz”.
Otros delegados fueron Edilma Galeana Mellín, Ausencio González Baza, Roberto Fierros Aroza y Christian Emmanuel Hernández Ordóñez. El presidente de la comisión de honor y justicia del SNTISSSTE, José Antonio Sandoval Cruz, formó parte de la delegación de las clínicas de especialidades.
Francisco García Culebro, con 56 años de antigüedad en el ISSSTE -entre 1981 y 1984 fue dirigente de la sección VI “Estancias de Bienestar Infantil”, que desde entonces controla caciquilmente y de la que han sido secretarios generales sus hermanos Carlos Fermín y Rosa Margarita y sus hijos Francisco Enrique y Erick Arturo García Salamanca Varela-, pasó lista de asistencia como delegado al congreso. Pamela Dominique Aguilar Figueroa, Salvador Díaz Martínez y Estefanía Sofía Alzaga Alcántara, integraron esa delegación.
Los gritos de “¡presidenta, presidenta!”, inundaron el salón del hotel donde se realizó el congreso al ingresó de Norma Liliana. Cesaron los acordes de “vive”, una de las canciones emblemáticas de José Maria Napoleón Ruiz. “Nada te llevarás cuando te marches…”
Representantes del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje observaron desde el pase de lista de los delegados, trabajos en las mesas de discusión y en la toma de protesta del presidente electo y de los integrantes del comité ejecutivo nacional cuya gestión concluirá en mayo de 2030.

Ordaz Santos y Fabrizio Romero dejaron vacíos sus lugares las primeras horas de los trabajos.
La queja de la delegación de Oaxaca porque no se les asignaron habitaciones en el hotel donde se realizarían las sesiones y el arribo del ex candidato a la presidencia sindical de la planilla blanca acompañado de un contingente de trabajadores, presagiaban nubarrones en el relevo de dirigentes de uno de los sindicatos más importantes de trabajadores públicos, con 78 mil afiliados en todo el país.
“¡No hay toma de nota!¡No hay toma de nota!”, celebraban los simpatizantes de Ordaz.
“¡No estás solo!¡No estás solo!”, inundaron los gritos del hotel mientras el ex candidato Ordaz subía en las escaleras eléctricas para dirigirse al salón donde se realizarían los trabajos.
Una lona pareció ser el detonante del enfrentamiento. El ambiente de cuchillos largos amenazaba rasgar el ambiente.
El segundo día de trabajos, se programó la toma de protesta del presidente y de los integrantes del comité ejecutivo nacional electos. Simpatizantes de la planilla blanca desplegaron tres mantas en las que manifestaban “repudio total al fraude”.
Paralelamente empezaron a escucharse gritos. “¡Fraude electoral!¡Fraude electoral!”
La ex candidata a vicepresidenta, Mónica Tapia e Israel Martínez señalaron a un representante del tribunal de conciliación y arbitraje, lo que desde su perspectiva fueron irregularidades. A unos metros la sonrisa de Erick Arturo Salamanca Varela parecía combustible frente a las llamas.
En una de las mesas de trabajo, por unanimidad acordaron negociar con el ISSSTE un pago para los padres similar al que que anualmente se entrega a las mamás el 10 de mayo.
El que se presentaba como el momento más complicado del congreso, se acercaba. Integrantes del comité ejecutivo de la planilla azul se unieron frente al presidium, a fin de evitar que los contrarios lo tomaran y boicotearan la toma de protesta estatutaria. “¡Fraude!¡Fraude!¡No hay toma de nota!¡No hay toma de nota!”, respondieron los blancos.
Norma Liliana, en su carácter de presidenta del congreso, tomó protesta al presidente entrante y a los integrantes del comité ejecutivo nacional. Los simpatizantes de la planilla blanca habían abandonado el salón. “¡Respeto!¡Respeto!”, exigían.
“¡Presidente!¡Presidente!”, inundó el recinto tras la protesta.
“¡Se ve se siente, Roberto presidente!¡Sí se pudo!”
El argumento para no testificar la asunción de Roberto Gómez, fue que no se permitió que uno de los suyos terminara de hablar, los simpatizantes de la planilla blanca con una manta, salieron, con gritos de “¡los azules tienen miedo!¡Los azules tienen miedo!”
La contraparte caminó sobre Periférico Sur, hacia otro hotel donde habían sido hospedados.
La clausura de los trabajos del congreso, programada para el sábado 23 de mayo, se realizará sin amenazas de conflicto.
Imperó la cordura, aún cuando persisten las diferencias de un proceso electoral que pudo haber superado la división del cambio sindical realizado en Los Cabos, Baja California Sur, en 2002, cuando disputaron la presidencia sindical María Concepción Castañeda y Alfredo Figueroa Galeana (qepd), e un conflicto que se resolvió por vía judicial.
Se impuso la cordura y se contuvieron los ánimos. Será en tribunales en los que, por la vía jurídica las diferencias deberán encontrar el cauce correspondiente.