Desde el martes 23 de julio, Bertha María Alcalde, se hospitalizó para una atención médica detallada
La subdirectora de pensiones, Anahí Vargas Vargas, desde hace semanas no acude a su oficina
Suicidio de doctora residente por bulling en hospital Zaragoza, debe investigarse; hubo omisión
El martes de esta semana, la directora general del ISSSTE, Bertha María Alcalde Luján, llegó custodiada por un espectacular operativo de seguridad al Hospital General «Dra. Matilde Petra Montoya LaFragua«, en Tláhuac, donde se internó para que le realizaran un puntual seguimiento médico de su embarazo.
Los trabajadores de ese nosocomio fueron alertados por el excesivo número de guardias que acompañaron a la señora Alcalde Luján y que alteraron la cotidianeidad en la atención de pacientes. Llama la atención que no hubiese optado por internarse en el Centro Médico Nacional «20 de Noviembre, el Hospital emblema del instituto y en el que se cuenta con los médicos más calificados.
Un par de días después, esto es el jueves, su hermana Luisa María Alcalde Luján, secretaría de gobernación del gobierno federal, le hizo una visita. Hasta hoy viernes, continuaba hospitalizada, aún cuando se tiene la certeza que darle seguimiento a la evolución de su salud. Sin embargo, una poca de discreción en el aparato de seguridad, no estaría de más.
Horas después del internamiento de la directora general, recibió la visita del director médico del ISSSTE, Ramiro López Elizalde, lo que generó suspicacias, debido a que es prácticamente imposible que funcionarios de alto nivel visiten áreas a su cargo, más interesados en la actualidad en intentar colocarse en otras posiciones en el cambio de gobierno.
Se dice que Alcalde Luján no será ratificada en la dirección general del ISSSTE en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Según lo que ha trascendido, a esa posición llegará un político de peso en la llamada 4T, lo que no deja de sorprender por la influencia de los padres de ella, Arturo Alcalde y Bertha Luján Uranga, ex contralora en el gobierno de la ciudad con Andrés Manuel López Obrador.
La que hace semanas no se ha dejado ver por su oficina en el piso 11 ala B de Buenavista, es la subdirectora de pensiones de ese instituto, Anahí Vargas Vargas quien, al parecer, igual que la directora general, su embarazo requiere de cuidados especiales
La señora Vargas Vargas y su jefe de servicios de atención integral a jubilados y pensionados (SAIJUB), Juan Pablo Trejo Parada, fueron fundamentales para que Fernando López Campos -quien entonces era jefe de departamento en la subdirección de pensiones-, fuera designado subdelegado de prestaciones en la Delegación Regional Norte en la Ciudad de México.
Determinante, al parecer en ese movimiento, fue Trejo Parada, quien de esa manera desvió las sospechas de una galopante corrupción hacia áreas de las unidades de administración de prestaciones económicas(UAPE’s). Una jugada avalada por la subdirectora Vargas, debido a que se tiene la certeza que el jefe del SAIJUB no podría justificar su súbito enriquecimiento.
Ese grupo se apresta, según se sabe, a dar un golpe espectacular en contra de la corrupción, al entregar al Órgano Interno de Control (OIC) del ISSSTE un expediente con pruebas contundentes de la forma irregular como operadores de pensiones falsean información a cambio de fuertes pagos económicos. La primera que deberá rendir cuentas será una trabajadora de apellido Rodea, adscrita a la UAPE 08.
Entre los objetivos que Trejo Parada habría fijado en su estrategia, es buscar condiciones que le permitan a su grupo mantenerse en sus posiciones algunos meses del gobierno de la presidenta Sheinbaum, a fin de desviar cualquier posibilidad de ser investigados por irregularidades en su gestión.
Solo que el subdelegado López Campos ha cometido una diversidad de errores que ha puesto en riesgo el proyecto, al tomar decisiones influenciado por un grupo de mujeres sin conocimiento. Es el caso de Isabel Saldívar Reyes, jefa del departamento de afiliación y vigencia de derechos, que destaca por el trato déspota a sus subordinados para esconder su ineptitud.
¿Quien, en el ISSSSTE, indagará el acoso y el bulling a la que estuvo sometida Olivia Pamela Guzmán Sotelo, médico residente del Hospital Regional «Gral. Ignacio Zaragoza» y que agobiada optó por el suicidio el 17 de julio?¿Por qué ni el director, Carlos de Jesús López Morales, ni la subdelegada médica en la Delegación Regional Oriente, Rocío González Gutiérrez, atendieron sus escritos?
¿Alguien tendrá la decisión para llamar a declarar a la coordinadora de enfermería del hospital, Eva Guadalupe León Allende, quien desde hace años mantiene una actitud agresiva, caprichos y grotesca en la imposición de su voluntad?¿Al secretario general de la sección XLIII del SNTISSSTE, Miguel Raya Cruz la tragedia no le merece su atención?¿Son más importantes los negocios educativos?
¿Qué ha hecho el dirigente seccional para frenar las sustituciones caprichosas de personal ordenadas por la señora León Allende, como se lo hizo saber la secretaria de asuntos de enfermería de la dirigencia sindical nacional, Petra Carreón Muñoz el 18 de junio? La omisión, en este caso, cobró la vida de una profesionista joven que tenía un brillante futuro por delante.
En la desesperada decisión de la doctora Guzmán Sotelo hay muchos que pudieran tener responsabilidades, por la forma negligente con la que manejaron las quejas de la joven profesionista del acoso que enfrentaba. Es una vida la que se perdió y por ello es necesario esclarecer quiénes la orillaron a una decisión tan drástica.