Hugo Alonso, especialista en acarreo de trabajadores y voto corporativo para Morena, ¿presidirá el SUTGCDMX?

La candidatura al liderazgo parecía amarrada; irritación por raquítico aumento al salario la tambalea 

Encabeza un grupo de 14 secciones que afilian a más del 60 por ciento de trabajadores operativos

Por Aldo Fuentes 

Hugo Alonso Ortiz se asumía ya como presidente del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México. No había quien le disputara, con posibilidades de triunfo, las elecciones de septiembre; pero la irritación provocada por el raquítico aumento del 3.5 por ciento al salario -más un 3 por ciento en las prestaciones económicas de última hora en un intento de aplacar inconformidades- parece haber generado condiciones para construir una candidatura emergente.

Además de dirigir la sección 1 Limpia y Transportes, la más numerosa -con unos 16 mil barrenderos de base y poco más de 10 mil de nómina 8-, Alonso Ortiz encabeza el grupo de 14 secretarios generales que en conjunto afilia a más del 65 por ciento de los 100 mil trabajadores de la ciudad, lo que le garantizaría el triunfo, junto con estar convertido en el principal acarreador a mítines políticos de Morena y garante del voto corporativo al viejo estilo priista.

Confiado en esas fortalezas y los apoyos políticos -incluida su cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum, del secretario de seguridad pública, Omar García Harfuch y de la jefa de gobierno, Clara Brugada- menosprecia que el otro grupo al interior del SUTGCDMX, tenga la mayoría de los delegados al consejo donde debería tomar posesión de la presidencia sindical, lo que es un error de cálculo, igual de grave que desestimar la molestia de los trabajadores por el esperpéntico aumento salarial que ni siquiera han podido explicar adecuadamente.

Es soberbia desconocer la importancia del congreso de toma de posesión. La legalidad se alcanza con la mitad más uno de 120 delegados efectivos -3 por cada una de las 40 secciones-. El grupo de Alonso Ortiz debiera contar con 42; pero en realidad no llega a los 30, debido a deserciones y errores en seccionales como la 6 Parques, Bosques y Jardines -encabezada por Javier Gaytán- y 12 Servicios Médicos -a cargo de Benigno Martínez, que enfrenta un juicio por violencia intrafamiliar agravada contra su ex novia Verónica Molina-, además del fallecimiento de Armando Bautista de la 33 Sistema de Dezasolve.

Adicionalmente, tres secciones -16 Archivo y Correspondencia, 21 Acción Social y 38 Planta de Asfalto- del grupo de Alonso Ortiz, carecen desde hace casi tres años de legalidad, por lo que sus nueve delegados al congreso no pueden participar. La gestión de la señora María Dolores Ortiz Escobedo concluyó el 12 de enero de 2019; la del magistrado del tribunal de conciliación, Miguel Ángel Reyes Guerrero, el 18 de julio de 2022, en tanto Ramón Víctor Alvarado Ruiz el 17 de diciembre de 2023, aunque los gobierno de Morena desprecian la legalidad.

La disputa por el deportivo «18 de marzo», tomado por Alonso Ortiz por la fuerza el 1 de abril, profundizó la división con el grupo que encabeza César Piña Rodríguez. Fue otro acto de soberbia: Jacinto Gaona no es un aliado confiable, como lo mostró en 2020, en las primeras elecciones democráticas del SUTGCDMX, no reconocidas por el tribunal de conciliación.

En esas elecciones Alonso Ortiz estuvo a un tris de perderlo todo. Durante año y medio un directorio sindical -conformado en acuerdo entre el gobierno de la ciudad y la central burocrática la FSTSE- dirigió el sindicato mayoritario, hasta generar condiciones que le permitieron a Aarón Ortega Villa asumir la presidencia en septiembre de 2022 para una gestión de cuatro años con acuerdos que cada uno de los grupos mayoritarios manejara 45 por ciento de las cuotas de los trabajadores

Alonso Ortiz tiene tendencias caciquiles.

Es el único secretario general de su sección reelecto -en octubre de 2022 logró la tercera, para una gestión que se ha prolongado por más de doce años-, luego que en 2012 derrotara a Horacio Santiago que perdió en su pretensión de mantenerse una gestión consecutiva más-. Ejerce un control vertical, sin que nadie tenga fuerza para enfrentarlo.

Los estatutos del SUTGCDMX establecen que los candidatos a la presidencia, durante la campaña electoral deben solicitar licencia de los cargos sindicales. El artículo 48 ordena que una vez publicada la convocatoria a elecciones, los contendientes por la presidencia deberán separarse de sus posiciones hasta la conclusión del proceso. En caso que Hugo gane, lo que era altamente probable, podrá mantenerse en la dirigencia seccional hasta octubre de 2026, cuando concluye su actual gestión, o permitir que un interino la termine -el precandidato más fuerte es Javier Pascacio Infante, de quien en alguna ocasión dijo que sería su sustituto, aún cuando también figuran el enriquecido Eduardo Castillo Méndez, Damián Ramírez Hernández y el acelerado Jesús Fernando Cerón Padilla-.

 En los últimos años Alonso Ortiz logró hacerse indispensable para Morena, por su capacidad de acarreo a mítines políticos e inducción del voto corporativo al viejo estilo del PRI. Logró el perdón de sus pecados pasados, lo que explica que su grupo de secretarios generales fuera el primero en manifestar su apoyo al raquítico aumento del 3.5 por ciento a los salarios y al posteriormente se agregó un 3 por ciento a prestaciones económicas. ¿No tienen capacidad para explicar que a trabajadores de Nómina 8 se les aplicará un incremento del 15 por ciento, en un acto de justicia social?

Tanto el aumento al salario como a las prestaciones -anunciada el lunes 28 de abril, lo que habla de la desesperación gubernamental frente a la irritación-, pudieran generar condiciones para el surgimiento de una candidatura alterna a la presidencia del SUTGCDMX, sin el estigma de cercanía con Morena, un handicap que tiene en contra Sofía Hernandez Labra, secretaria general de la sección 39 Dirección General de Informática, a quien se le cuestiona su excesiva cercanía con Brenda Jiménez, una mujer soberbia que hace gala de influyentismo en el gobierno de Clara Brugada.

Los porcentajes mínimos de aumento a salarios y prestaciones, si no se ataja a tiempo incidirá en la elección del presidente sindical en septiembre. Alonso Ortiz actuaba como si ya fuera el presidente. La posición complaciente que ha asumido con esa impopular decisión del gobierno de Clara Brugada, lo exhibe como un dirigente ajeno a los intereses y preocupaciones de los trabajadores, aunado a que algunos integrantes de su grupo -el más destacado, Benigno Martinez Escalante-, se han enriquecido escandalosamente y actúan con una frivolidad chocante. 

La elección de dirigentes del sindicato mayoritario de la ciudad en septiembre, exhibirá si se opta por la capacidad de convocatoria para llenar mítines políticos e inducir el voto corporativo en una reedición del charrismo sindical sólo que ahora del bienestar, o por una opción con mayor interés en abanderar las demandas de los trabajadores.