El dirigente de los barrenderos apoyó precandidatura de Omar García Harfuch por Jefatura de Gobierno
Sorpresiva ausencia de Hernández Platas en subdelegación de prestaciones de zona norte de ISSSTE en CDMX
La intromisión del gobierno de Clara Brugada en la vida sindical de sus trabajadores de base, además de violentar leyes laborales y tratados internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), muestra el rostro intolerante y antidemocrático de quienes presumen ser demócratas.
Incluso, contradice la reforma a la Ley Federal del Trabajo que en mayo de 2019 impulsó el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y que introdujo el voto personal, libre, secreto y directo de los trabajadores en la elección de sus dirigentes.
¿Desde cuándo suplantaron la facultad del tribunal de conciliación y arbitraje y del poder judicial de decir el derecho? Luego se quejan que se les compare con Cuba, Nicaragua y Venezuela en el talante dictatorial.
¿En qué fundamento el secretario de gobierno, César Arnulfo Cravioto, anuncia que conjuntamente con la central burocrática FSTSE instalarán un directorio en el Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de Mexico?¿Por sus pistolas?
Cravioto -del grupo de radicales de Morena que liderea Martí Batres Guadarrrama, director general del ISSSTE-, debiera enfocarse en atender los graves problemas que enfrenta la Ciudad de México: delincuencia, deficiencias en el metro, baches y un largo etcétera.
La ley y la voluntad de los 95 mil trabajadores de base les valen un soberano pepino. Al sindicato lo ven como una dependencia más bajo su férula. Es obvio que protegen al grupo corrupto que encabezan César Piña y Aarón Ortega Villa.
Tanto Piña como Ortega Villa debieran darle un leída a los estatutos sindicales y luego intentar sacar de sus ignorancia a Cravioto. Los únicos que pueden instalar un directorio sindical, son los secretarios generales secciónales por una mayoría de dos terceras partes, de acuerdo con el segundo párrafo del artículo 32. La FSTSE carece de facultades para hacerlo.
El problema es que el grupo “rojo” que encabeza Piña, no reúne las dos terceras partes de los 40 secretarios generales secciónales.
La nueva crisis que enfrenta el sindicato mayoritario del gobierno de la CDMX, en gran medida la provocó Cravioto con su ilegal e ilegítima intromisión, con el objetivo de evitar que Hugo Alonso Ortiz se convirtiera en su presidente. ¿Desconoce que Ortega Villa no rindió cuentas de unos mil 500 millones de pesos de cuotas de los trabajadores?¿Esa corrupción es la que apoyan?
¿Con qué cara Morena le solicitará a Alonso Ortiz que los apoye con el voto de los trabajadores en 2027? Si Clara y Cravioto tanto confían en la capacidad de convocatoria de Piña y de Ortega Villa, ¿por qué en las concentraciones políticas que organizan no les han pedido que les ayuden llevándoles contingentes?¿Saben que no tienen poder de convocatoria?
La decisión de desconocer la elección democrática de la asamblea extraordinaria del sábado 18 de octubre, convocada con la firma de 81 mil 600 trabajadores y en la que 63 mil 870 votaron por Alonso Ortiz para presidente del SUTGCDMX, exhibe el talante autoritario de quienes en 2024 impusieron a la señora Brugada como candidata de Morena, pese a perder estrepitosamente la elección interna. Cravioto no ha ganado nunca una elección.
La decisión de impedir a costa de lo que sea que Alonso Ortiz se convierta en dirigente sindical de los 95 mil trabajadores, es un cobro de facturas por haber apoyado abiertamente la precandidatura de Omar García Harfuch al gobierno de la CDMX.
Solo falta que le pidan la renuncia a la secretaria de trabajo y fomento al empleo de la ciudad, María Inés González Nicolás, por haber asistido a la inauguración de la asamblea extraordinaria convocada por las 15 secciones más numerosas del SUTGCDMX. ¿Se las pedirían también al hijo de Pedro Haces que estuvo presente, junto con otros once diputados locales?
Al grupo de Alonso Ortiz le sobran argumentos para criticar con videos y pos its la ilegal y antidemocrática intromisión del secretario de gobierno de la CDMX en asuntos internos de su sindicato. Trata a los trabajadores como menores de edad. Eso también es una forma de corrupción.
El enfrentamiento apenas comienza. ¿Qué posición asumirá el tribunal de conciliación de Cristóbal Arias Solís?¿Pondrá en riesgo su imagen de demócrata -en 1988 fue senador del Frente Democrático Nacional que encabezó el ingeniero Cuauthémoc Cárdenas en un hecho histórico- para avalar filiaciones a la ley?
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La sorpresiva ausencia de Javier Alberto Hernández Plata de la subdelegación de prestaciones de la delegación regional norte del ISSSTE en la CDMX, lamentablemente no fue consecuencia de la crisis provocada en la Estancia de Bienestar Infantil (EBDI) 15, como originalmente se creyó.

Ojalá tenga condiciones para retomar sus actividades en breve. Mientras, lo suplirá y sin nombramiento en el cargo, Nohemí Guadalupe Paredes Chimalpopoca, jefa del departamento de afiliación y prestaciones económicas, quien se caracteriza, según esto, por la soberbia y la prepotencia.
En esa delegación regional los problemas son una constante. En la unidad jurídica, la irritación por la conducta del titular, Axel Martínez Belmont, quien mueve sin ton ni son al personal con amenazas de levantarles actas administrativas, mientras Joselyn Adriana Hernández Sánchez, Janeth Solís Aparicio, Lorena Ramos Vargas, Renata Cerón, David Viñas y Estephany Rodríguez, gozan de prebendas por ser sus aplaudidores. Citlalli Galicia, recibe trato especial con deferencia.
Consecuencia del acoso laboral al que son sometidos por Martínez Belmont, acaban de renunciar Alan Kevin García Portillo y Adolfo Huerta Velásquez.
Un área en la que el subdelegado de administración, David Alejandro López Morán debiera prestar atención, debido a que de manera paulatina va convirtiéndose en una bomba de tiempo que no tardará mucho en explotar, frente a la desidia y los actos de corrupción en los que aparentemente incurre Martínez Belmont.
Otra área en la que López Morán debiera ponerle atención, es el departamento de adquisiciones, cuyo jefe, Humberto Álvarez Téllez, herencia de la gestión de Itzel Moreno Palacios y de Sergio Jaramillo. La duda es por qué el subdelegado no ha emprendido acciones para clarificar la corrupción que imperó durante largos meses. ¿Acuerdos de qué tipo lo impiden o es síntoma de incompetencia? Es pregunta.