En septiembre, si hay acuerdos, se llamaría a congreso de toma de posesión de presidente y CEG.
Grupo “rojo” apuesta a mantener crisis para no convocar a elecciones en secciones; Benigno, en riesgo.
Por Aldo Fuentes
El presidente y los integrantes del comité ejecutivo general del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), tomarán posesión en septiembre, por lo que la sección 12 “Servicios Médicos” desde un mes antes quedaría acéfala.
La publicación de la convocatoria a congreso de toma de posesión, está condicionada a que los grupos mayoritarios “rojo” y “azul”, se pongan de acuerdo para solucionar la crisis que la organización enfrenta desde septiembre del año pasado cuando concluyó la gestión de Aarón Ortega Villa.

La propuesta que el tribunal de conciliación y arbitraje y el gobierno de Clara Brugada impulsan, consiste en dos posibilidades: la primera, que los los rojos encabezados por Cesar Piña Rodríguez acepten mantener las posiciones en el comité ejecutivo general que ocuparon los últimos cuatro años y vayan en planilla de unidad; o la segunda, que se convoque a elecciones y que quien gane se quede con todo y el perdedor sin nada.
Las dos propuestas tienen asegunes. La primera, que los 25 secretarios generales seccionales del grupo “rojo” no aceptan, por nada del mundo, que la presidencia sindical la ocupe Hugo Alonso Ortiz, dirigente de los azules y de los trabajadores de limpia y transportes.
Esa es una aduana insalvable para el magistrado presidente del tribunal y Juan Pablo De Botton, secretario de administración y finanzas de la Ciudad de México, encargados de las negociaciones.

En cuanto a la segunda posibilidad, tampoco parece posible, debido a que el grupo “rojo” no tiene un candidato competitivo, por lo que el riesgo que pierden todo frente a Alonso Ortiz es una certeza.
El secretario general de la sección 1”Limpia y Transportes” aceptó, después de cerrar el tribunal de conciliación, que se convoque a elecciones. Olfatea que ni Sofía Hernández ni Víctor Hernández Villeda tienen posibilidad alguna de ganarle la elección, con lo que dejó de lado su demanda que se reconozcan los acuerdos de la asamblea que organizó el 18 de octubre en la que fue electo presidente del SUTGCDMX.
La señora Hernández Labra optará, seguramente, buscar ser reelecta en la secretaría general de la sección 39 “Dirección General de Informática”, debido a que su actual gestión concluye este año, a condición que en septiembre se normalice la vida en ese sindicato.
La falta de un candidato competitivo, parece obligar al grupo “rojo” a pretender revivir a Juan Ayala Rivero, ex presidente del SUTGCDMX, quien es su líder moral.
Ayala Rivero tiene también sus asegunes: durante su gestión fue una especie de matraquero de Miguel Ángel Mancera -“el mejor alcalde del mundo”, lo ensalzaba-; y en 2019 un congreso sindical no le validó una irregular toma de nota del tribunal de conciliación y arbitraje que le permitía mantenerse en la dirigencia por seis años más.
Una tercera opción empieza a perfilarse y no debe ser descartada: de mantenerse acéfalo el SUTGCDMX, cuatro secretarios generales seccionales del grupo “azul”, de 15 que lo integran, concluyen sus gestiones entre agosto y noviembre.
El primer secretario general que termina su gestión, es Benigno Martínez Escalante, en la sección 12 “Servicios Médicos”, el 21 de agosto. Pese al enorme riesgo que no se convoque a elecciones, desde finales del 2024 emprendió una costosa, antidemócratica, frívola y gandalla precampaña en busca de la reelección.
Martínez Escalante ha derrochado millones de pesos -se sospecha que se financia con la venta de unas 300 comisiones sindicales, así como de plazas y dígitos sindicales-, ante el temor de perder las elecciones, debido a que incluso la mayoría de los integrantes de su comité seccional no lo apoya. El acercamiento de Héctor Carreón y el Sindicato Mexicano de Salud (Simesa) con el gobierno de Clara Brugada, ha contribuido a debilitarlo aún más.
Alonso Ortiz está empeñado en apoyar la reelección en esa seccional, ante el riesgo de no tener la tercera parte de secretarios generales que requiere, para impedir que el grupo “rojo” convoque a congreso y reforme los estatutos del SUTGCDMX para torpedearle su eventual candidatura a la presidencia.
Conforme transcurren los días sin que la crisis sindical sea resuelta, crecen los riesgos de Hugo, cuya gestión al frente de la seccional más numerosa, limpia y transportes, concluye en la segunda quincena de octubre. No puede optar por la reelección, por una prohibición estatutaria, por lo que tendría que impulsar un candidato que le sea 100 por ciento leal, pues una equivocación representaría la muerte de sus ambiciones políticas.
También en octubre Verónica Moreno Hernández deberá despedirse del liderazgo de la sección 23 ”Tránsito, Vialidad y Transporte”, en la que no puede buscar la reelección, debido a que la actual es su segunda gestión.
Y en noviembre, concluye Javier “El mudo” Gaytán como secretario general de la sección “Bosques, Parques y Jardines”, en la que seguramente buscará ser reelecto, siempre y cuando se haya normalizado la vida interna del SUTGCDMX, a fin de que se pueda publicar la convocatoria a elecciones. Tampoco tiene garantizado el triunfo.
Así las cosas, a quien le urge lograr acuerdos para que el sindicato mayoritario del Gobierno de la CDMX vuelva a tener presidente y comité ejecutivo general, es a Hugo Alonso.
Al dirigente de los barrenderos, sus dos más influyentes asesores, Miguel Ángel Vásquez Reyes y Juan Rubio Gualito, lo han hecho aparecer como la chimoltrufia: así como hace una cosa, hace otra, lo que explica las causas por las que no agote el juicio de toma de nota de los acuerdos de la asamblea de octubre. ¿No es jurídicamente sólida o teme que el gobierno de la ciudad lo apriete por los daños al edificio de la Dirección General de Desarrollo de Personal y Desarrollo Administrativo que sus huestes causaron el 12 de diciembre?

Para los rojos, prolongar la crisis sindical parece su opción más conveniente, permitiéndoles herir de muerte a su más odiado enemigo, con la ventaja de tener como aliados al secretario de gobierno de la CDMX, Cesar Cravioto y al presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Marco Antonio García Ayala, aún cuando de poco sirven.
El tiempo para que Alonso Ortiz pueda cumplir su cara ambición se agota. O es en esta o tendrá que esperar hasta 2030, con la esperanza que su amigo Omar García Harfuch sea candidato presidencial o a la jefatura de gobierno…