Con la muerte de Joel Ayala Almeida, desapareció último líder histórico del movimiento organizado del país

Bono de fin de año con vales, el último gran logro de los trabajadores del Estado, parte de su herencia.

Sucesión en FSTSE, cuestión de Estado; Victoria Ranfla y Pepe Guzmán, entre los posibles sustitutos

Con la muerte de Joel Ayala Almeida desaparece el último líder histórico del movimiento obrero organizado del país, con visión de futuro y con sensibilidad para enarbolar las justas y legítimas demandas de los trabajadores.

Con su desaparición, deja un hueco difícil de llenar no sólo en la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) que dirigía desde marzo de 1998, sino en el sindicalismo del sector público.

Ayala Almeida inició una prolífica y brillante carrera en el sindicato de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, del que muy joven, en noviembre de 1977, fue secretario general por vez primera, y en 1995 por segunda ocasión cuando era ya Secretaría de Salud.

Se convirtió en líder indiscutible de ese sindicato, el tercero en membresía a nivel nacional, sólo por debajo del magisterial y de los trabajadores del IMSS, permitiéndole desarrollar una carrera política que le permitió ser tres veces diputado federal y dos senador de la República.

El último gran logro de los trabajadores del Estado Mexicano, fue el bono de fin de año a través de vales de despensa, el cual logró en el año 2000, frente al cambio en la Presidencia de la República, con el triunfo de Vicente Fox, candidato del PAN.

Para lograr esa conquista económica, fue necesario convencer al presidente saliente, Ernesto Zedillo, con quien mantenía cercanía, debido a que si bien Ayala Almeida nació en San Luis Río Colorado, Sonora, (20 de diciembre de 1946), muy joven se trasladó a vivir a Tijuana, en Baja California, donde coincidió con el ex jefe del ejecutivo federal.

En la primera transición democrática del país, sindicatos de la FSTSE realizaron paros y manifestaciones públicas hasta lograr que el gobierno federal les otorgará una compensación por el fin del sexenio. Entre los sindicatos más activos fue el de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial -Economía en la actualidad-, encabezado por José Guzmán Gómez, actual vicepresidente de FSTSE.

En 1998, en la etapa final del gobierno de Zedillo, el secretario general saliente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Héctor Valdés Romo, trató de generar condiciones que impidieran la candidatura de Ayala Almeida a sucederlo. No lo logró, por lo que durante más ocho meses ocupó también la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud.

Al liderazgo formal del SNTSA, se vio orillado a regresar, debido a que en marzo de 1995, en la postulación de Valdés Romo a la secretaría general de la FSTSE, se distanció de José Luis Martínez Álvarez por no haberle condicionado su apoyo.

Ayala Almeida había sido criticado con severidad en los perfiles que Carlos Jiménez Macías, dirigente general saliente de la central burocrática, envió a la Secretaria de Gobernación, sobre los precandidatos a sustituirlo. Famosa fue una conferencia de prensa en la que el secretario general del SNTSA le hizo criticas severas.

Con Fox tuvo uno de sus más fuertes enfrentamientos políticos, cuando en 2001 desde la Secretaría de Gobernación se impulsó la candidatura de Bernardo Quezada Salas, como aspirante a sucederlo en la secretaría general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE).

Quezada Salas tenía el apoyo del subsecretario de gobernación, Ramón Huerta (qepd) y del director general del ISSSTE, Benjamín González Roaro, quien sumó al dirigente sindical del instituto, José Luis Acosta a Herrera. Sin embargo, la maestra Elba Esther Gordillo, no apoyó esa precandidatura, y en cambio aceptó negociaciones con Ayala Almeida.

Tres factores fueron fundamentales para permitirle a Almeida Almeida la reelección en la FSTSE:

1.- El apoyo que recibió del dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaria de comunicaciones y Transportes (SNTSCT), Víctor Bernardo López Carranza, en un mitin.

2.- El triunfo de la oposición en el Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), por la integración de la delegación que asistiría al congreso de la FSTSE.

3.- La jurisprudencia LIII/99 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, del 11 de mayo de1999, en torno a la libertad sindical, lograda por el abogado Alejandro Velázquez Méndez, permitiéndole a un puñado controladores aéreos -alrededor de 500- constituirse en un sindicato autónomo.

Sólo tres años más tarde, enfrentó nuevamente resistencias para la reelección, lo que se tradujo en la salida de la FSTSE de una veintena de sindicatos encabezados por el Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación (SNTE) y los de Agricultura, Comunicaciones y del metro, entre los más importantes, para crear la ahora prácticamente inexistente Federación Democrática de Servidores Públicos (FEDESSP).

Poco más de una década después, el SNTE buscó, por la vía jurídica, ocupar las posiciones de representación ante el ISSSTE -Junta Directiva, junta ejecutiva de FOVISSSTE y comisión de vigilancia-, con el argumento de ser el sindicato mayoritario.

Para enfrentar la demanda al ser FSTSE tercera perjudicada, Ayala Almeida contrató los servicios del abogado Alejandro Velázquez Méndez, quien para combatir la argumentación del SNTE, estableció que en el caso de las federaciones, la mayoría no se integra con el número de trabajadores afiliados, sino con los sindicatos que la integran titulares de la relación laboral.

Al tener el SNTE la titularidad de la relación laboral con la Secretaría de Educación Pública, mientras la FSTSE contaba en ese momento con 74 sindicatos mayoritarios, era inoperante la pretensión demandada. Pese a haber obtenido el triunfo jurídico, por razones que sólo él supo, Ayala Almeida se resistió a demandar a la FEDESSP, designar a los cuatro magistrados representantes de los trabajadores ante el Tribunal Federal de conciliación y Arbitraje, al ser la central burocrática que encabezaba la mayoritaria.

LA SUCESIÓN DE JOEL

Con la muerte de Ayala Almeida la madrugada del lunes 27 de enero, se cierra el ciclo de los líderes históricos del movimiento obrero organizado del país, los que tuvieron la capacidad para lograr estabilidad y generar condiciones para la industrialización con paz laboral y algunas prestaciones económicas que les permitieran a los trabajadores enfrentar, con menos carencias, los costos de la vida.

La desaparición de dirigentes como Fidel Velázquez, Blas Chumacero, Alfonso Sánchez Madariaga, Joaquín Hernández Galicia, Venus Rey, Carlos Riva Palacio, Antonio J. Hernández, Agustín Rodríguez Fuentes, Alberto Juárez Blancas y Joel Ayala Almeida, termina esa etapa.

La sucesión de Ayala Almeida en la FSTSE no es una decisión fácil, por el fuerte liderazgo que durante mis últimos 27 años ejerció. Si bien pudiese ser uno de los seis vicepresidentes -la actual gestión de seis años inició apenas en diciembre pasado-, no debe descartarse ni la influencia del gobierno federal, ni una eventual elección extraordinaria.

El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), Marco Antonio García Ayala -sobrino de Ayala Almeida- es el primer vicepresidente de la central, mientras Norma Liliana Rodríguez Argüelles -del sindicato del ISSSTE- es la segunda y Rodrigo Alcocer -de la Secretaría de Gobernación- el tercero. Parece que tiene mejores condiciones José Guzmán Gómez, del Sindicato de la Secretaría de Economía, quien también ocupa una vicepresidencia.

Guzmán Gómez tiene la ventaja de haber sido el representante de la planilla que en diciembre postuló a Ayala Almeida en la última elección. En abril del año pasado logró una revisión de condiciones generales de trabajo con una serie de conquistas económicas que en ninguna otra dependencia se han logrado los últimos años.

Entre los aspirantes, no debe perderse de vista a Luis Migue, Victoria Ranfla, ex presidente del SNTISSSTE -el único con una gestión de nueve años consecutivos-, quien ejerce un liderazgo real en el tercer sindicato en membresía de esa central -sólo superado por SNTSA y el Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México-. Es, además, secretario de trabajo y conflictos de la central, electo en el congreso de diciembre García Ayala deberá estar más interesado en mantener el control en su sindicato, debido a que Ayala Almeida ejercía el liderazgo real. Seguramente enfrentará revueltas para destituirlo después de poco más de veinte años en la dirigencia, entre otras, seguramente, de Domingo Ortuño.

En el caso de Norma Liliana, independientemente del liderazgo real de Victoria Ranfla, su gestión ha sido opaca, sin capacidad para encabezar una negociación bilateral para actualizar las condiciones generales de trabajo en el ISSSTE, con casi 13 años de no ser revisadas. Ha estado más preocupada en proteger a la familia de Francisco García Culebro, que entre 2017 y 2022 generaron una disminución de casi 150 millones de pesos en el fondo de la comisión nacional de auxilios y no rindieron, además, cuentas de intereses financieros de otros casi 150 millones es de pesos.

Aarón Ortega Villa, presidente del SUTGCDMX, pese a encabezar el segundo sindicato en membresía en la FSTSE, su gestión que concluye en septiembre próximo, ha sido tan opaca, que debió conformarse con una secretaría de segundo nivel en la central burocrática. No tiene ninguna posibilidad.

Y finalmente Ernesto Moreno Morales, tiene el inconveniente que nunca ha sido secretario general de un sindicato nacional. Tiene en contra, además, que su plaza de base es de la Secretaría de Educación Pública (SEP), lo que junto a su tendencia a colocar a familiares en la nómina oficial -su yerno Marcial Silva Gómez es, desde hace años, subdelegado médico del ISSSTE en Sinaloa, de donde son originarios- y maneja una lista de aviadurías disfrazadas de comisiones sindicales avaladas por Norma Liliana Rodríguez Argüelles.

Una elección extraordinaria sería un ejercicio que mostraría el liderazgo entre trabajadores de dependencias del gobierno federal. La FSTSE es una decisión de estado por negociaciones salariales, entre otros factores, con un gran impacto económico.

En tal virtud, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum deberá tomar una decisión a través de la secretaria de gobernación, Rosa Icela Rodríguez, quien mantenía una cercana amistad con Ayala Almeida, como lo recordó en diciembre en el último congreso electoral de la FSTSE.