Guzmán Gómez coincidió con la secretaria de gobernación, Rosa Icela Rodriguez en celebración de La Candelaria.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no intervendrá en la decisión; sólo observará el proceso.
La designación del sustituto de Joel Ayala Almeida (qepd) en la dirigencia de la central burocrática FSTSE, debe surgir de un acuerdo de los seis vicepresidentes, a fin de evitar la división, el mayor riesgo. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, no intervendrá y se concretará a darle seguimiento al procedimiento.
Los precandidatos más visibles son Marco Antonio García Ayala y José Guzmán Gómez, quienes encabezan los sindicatos de las secretarías de Salud y Economía.
La secretaria de gobernación, Rosa Icela Rodríguez, coincidió con Guzmán Gómez y con Rodrigo Alcocer, en una reunión con trabajadores en el Palacio del Covián con motivo de La Candelaria. Hubo tamales.

La jefa de la política interior del país inauguró, en diciembre, el congreso en el que fue reelecto por última vez Ayala Almeida. Recordó la ocasión en la que en el desempeño de su carrera periodística le hizo una entrevista.
En la celebración de La Candelaria, intercambió puntos de vista con Guzmán Gómez y Alcocer. «Manténganse unidos», recomendó en referencia al proceso de designación de quién asumirá la presidencia de la FSTSE para concluir la gestión en diciembre de 2030.
Los precandidatos al liderazgo de la central mayoritaria de los trabajadores al servicio del Estado, tienen obligación de alcanzar acuerdos que les permita someter al pleno del comité ejecutivo nacional -integrado por 6 vicepresidencias, 57 secretarías y un consejo consultivo y un órgano de vigilancia de préstamos con 3 miembros cada uno, para hacer un total de 69 votos- el nombre de quién concluirá la gestión, en términos de lo ordenado por el artículo 28 fracción I de los estatutos.
Ese dispositivo estatutario establece: «Son facultades del Consejo Nacional las siguientes:
«I- Conocer los asuntos relativos a puestos vacantes que ocurran dentro del Comité Ejecutivo Nacional, de las Direcciones o Comisiones Nacionales para que, de estimarlo procedente, ratifique el acuerdo del Comité Ejecutivo Nacional y dé posesión definitiva a quien ocupe la vacante , por el resto del periodo sindical».
Al dirigir Garcia Ayala el sindicato más numeroso de los 82 que integran la FSTSE y ser primer vicepresidente, lo lógico es que convoque a Guzmán Gómez a la búsqueda de consensos. Ambos están obligados a llegar a acuerdos, para lo cual deberán hacer un lado intereses personales e incluso de grupos y privilegiar la unidad y evitar el riesgo de la división, con la que perderían todos.
Una vez que lograran acuerdos respecto a cuál de los dos debe ser presidente sustituto de la FSTSE y la distribución de las posiciones más importantes, pudieran consultar la opinión de los dirigentes de otros dos sindicatos de mayor membresía, como son los del ISSSTE y la Secretaría del Medio Ambiente, Norma Liliana Rodríguez Argüelles y Santiago García López -en el caso del SUTGCDMX, el segundo más numeroso, su actual presidente, Aarón Ortega Villa, no tiene el poder, el cual detentan Hugo Alonso Ortiz y César Piña Rodríguez-.
Posteriormente, un eventual acuerdo tendrían que someterlo a consideración de los otros cuatro vicepresidentes de FSTSE, con la finalidad de lograr la unanimidad.
Alcanzado el consenso, podría convocarse a pleno del comité ejecutivo nacional, en el que la decisión deberá ser votada, para posteriormente someterla a ratificación en un consejo nacional extraordinario.
Al ser una federación integrada por sindicatos, los titulares de las secretarías del comité ejecutivo nacional son, mayoritariamente, los dirigente de las organizaciones que integran la central. Es decir, no se incurriría en violación a lo dispuesto por el artículo 69 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.
En ese mismo pleno, una vez definido el sustituto, podría convocarse a consejo nacional, el cual deberá realizarse a más tardar treinta días después que la presidencia de la FSTSE se encuentre acéfala, de acuerdo con lo que establecen sus estatutos.
La negociación entre los dos precandidatos visibles es una necesidad, debido a que hay secretarios generales de los sindicatos afiliados a la central, que no están convencidos que el sustituto sea García Ayala. Solo con acuerdos se podrán superar los escollos.
Es probable que en el ánimo de algunos dirigentes sindicales, influya que el presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud (SNTSA) se hizo a la sombra de Ayala Almeida, del que era sobrino. Parecen tener la impresión que sería una especie de herencia familiar.
García Ayala tiene la ventaja que es el único que ha sido diputado federal y local, aunado a que su sindicato es el de mayor membresía en la FSTSE.
Por su parte, Guzmán Gómez tiene entre sus positivos haber sido uno de los que, a finales del 2000, convocó a los trabajadores a manifestarse en la calle hasta lograr que el gobierno del presidente de la República saliente, Ernesto Zedillo, aceptara pagar a los servidores públicos un bono por terminación del sexenio que, posteriormente se convirtió en los vales de fin de año -este año ascendió a a 14 mil 500 pesos-.
Otro de los positivos del secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Economía (SNTSE), es que a principios de este año firmó las nuevas condiciones generales de trabajo en las que negoció una serie prestaciones económicas que no no se tienen en otras dependencias. Fue además, el representante de la planilla que en diciembre postuló a la reelección a Ayala Almeida.

Por cuanto a Norma Liliana Rodríguez Argüelles, presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE) y vicepresidenta de la FSTSE, dicen sus allegados, que tiene más interés en concluir su gestión sindical, en mayo del próximo año.
Según esto, cedería sus posibilidades en favor de Luis Miguel Victoria Ranfla, quien enfrenta la desventaja de ser solo secretario de trabajo y conflictos de la central, una desventaja frente a los vicepresidentes.