Tercera parte de votos de comité ejecutivo, votaron en contra y se registraron notorias ausencias.
Algunas de las secciones más numerosas consideran que no debe levantarse candado antirreelección.
Por Aldo Fuentes
En el Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), se desataron las ambiciones. Con la intención de que su presidenta, Norma Liliana Rodríguez Argüelles sea reelecta para una nueva gestión de cuatro años, la mayoría de integrantes de la dirigencia decidieron convocar a un congreso extraordinario de reforma estatutaria y levantar el candado que le impide mantenerse en el cargo.
El riesgo de división quedó de manifiesto en el pleno extraordinario del martes 27 de enero de la dirigencia sindical -en el que participaron secretarios de cartera y presidentes de comisión-, debido a que por lo menos cuatro grandes secciones están contra de reelección, incluido el “Centro Médico Nacional 20 de Noviembre”.
A las precandidaturas de Mario Armando Ordaz Santos y Roberto Javier Gómez Gómez, sorpresivamente en la segunda quincena de enero se unió Raúl Arellano Sánchez, lo que fue interpretado como estrategia para generarle condiciones a la doctora Rodríguez Argüelles de justificar sus intenciones reeleccionistas.
Pónganse de acuerdo, les habría dicho también en un pleno de la dirigencia sindical, o voy yo.
Arellano Sánchez no tiene posibilidades de triunfo. Es uno de los más cercanos a Luis Miguel Victoria Ranfla -desde la oficialía mayor sindical, según esto, se enriqueció escandalosamente-, su precandidatura es solo pretexto.
Victoria Ranfla -el único que en 60 años de ese sindicato ha sido reelecto- es, de acuerdo con lo que se conoce, el impulsor de la permanencia de Norma Liliana en la dirigencia. La intención es instaurar un cacicazgo sindical bicéfalo.
Luis Miguel maneja, caciquilmente, desde hace 35 años, la sección IV “Clínicas de Especialidades”, donde ha impuesto en la secretaría general a su actual esposa, Lucía Dolores García Rojas y a su ex cuñado Arturo Guadalupe Delgado Gómez y a la misma doctora Rodríguez Argüelles. En agosto hará candidato a José Antonio Saldoval, presidente de la comisión de honor y justicia del SNTISSSTE.
Mario Armando Ordaz Santos, actual vicepresidente del SNTISSSTE, conjuntó en torno a su precandidatura un número importante de secretarios generales seccionales, encabezados por Gustavo Cosío, de la III “Clínicas de Medicina Familiar”, la más numerosa.

En caso de no inscribir su candidatura a la presidencia sindical, la única opción que a Ordaz Santos le quedaría sería optar por la secretaría general de la seccional. En cuatro años las circunstancias cambiarán radicalmente, incluida la permanencia ad perpetuam de Norma Liliana. Está frente a su única y última oportunidad: de no tomarla exhibirá que carece de cualidades de liderazgo, al dejar incluso a la deriva a sus simpatizantes.
La convocatoria al congreso extraordinario aprobada, no señala ni fecha ni lugar donde se realizarán los trabajos de reforma estatutaria. Una impugnación ante el Tribunal Federal de Conciliación Arbitraje debiera prosperar, aún cuando en en el gobierno de Morena la legalidad está en el bote de la basura.

Roberto Javier Gómez Gómez, secretario de finanzas, está a favor de la reelección. Desde que permitió que el manejo de los dineros sindicales lo hiciera Julio David Bazán Soto -que lo ha hecho durante los últimos ocho años, con un escandaloso enriquecimiento-, exhibió un talante dúctil.
En la elección para convocar a un congreso extraordinario de reforma estatutaria, 30 secretarios de cartera votaron a favor, 12 en contra y 13 ausencias -como Alberto Ricardo Ortega Campos, presidente de la comisión de auxilios quien no está de acuerdo con la reelección-. Entre los que se opusieron, estuvieron el mismo Ordaz Santos, Juan Noé Hernández Pérez, Fabrizio Romero Fuentes, Mercedes Martínez Medel, Mónica Tapia Lozano, Eva Guadalupe Hernández García y Cosme Gonzalez, entre otros.
La convocatoria a congreso extraordinario, tiene como objetivo permitirle a Norma Liliana registrar su candidatura por la reelección.
La intención es levantar el candado del artículo 42, el cual establece: “Queda prohibido en el seno del sindicato todo acto de reelección en el mismo puesto en el mismo periodo inmediato o en otro posterior, asimismo no podrá ampliarse en ningún caso el periodo de gestión de los órganos de gobierno”.
Seguramente también se reformará el artículo 63, en especial el segundo párrafo, el cual contempla que las ausencias de la presidenta serán suplidas por el vicepresidente, y en caso que no pueda hacerlo, “las funciones las asumirá el suplente de este”, para que el grupo neocaciquil de Victoria Ranfla mantenga el control del dinero de las cuotas.
No debe descartarse que se introduzcan reformas a algunos artículos del capítulo XII. Lo correcto sería establecer la obligación del presidente del comité ejecutivo nacional de solicitar licencia para registrar su candidatura a la reelección, así como establecer formar de financiamiento de las planillas.
Entre las secciones más numerosas contrarias a la reelección de la doctora Rodríguez Argüelles se encuentran, además de la III “Clínicas de Especialidades”, la V “Centro Médico Nacional 20 de Noviembre”, XXXV “Veracruz” y XXXIX Hospital Regional “Lic. Adolfo López Mateos”.
En ese mismo grupo debe incluirse a secciones como XIX “Jalisco” y XXXVII “Zacatecas”, en las que sus secretarias generales Claudia Cebrián Salas y María de los Ángeles Fernández Guerrero, ganaron como oposición a Adelaido Alvarado Alonso en el primer caso, a Juan Carlos Arreola Sánchez -junto con Arturo Cirilo Miranda Romero- en el segundo, integrantes de la dirigencia nacional.
Adicionalmente, secciones como la XXX “Sinaloa”, XXXI “Sonora” y XXXVI “Yucatán”, están condenadas a perder. En ese grupo se encuentra la XLIII Hospital Regional “General Ignacio Zaragoza”, debido a la frivolidad del saltimbanqui Miguel Raya –se asumió durante meses a favor de la candidatura de Ordaz Santos-.

Menciones especiales son las secciones XVIII “Hidalgo”, manejada por Juan Noé Hernández Pérez -del grupo de Mario Armando Ordaz-, y XXXVIII “Dr. Gonzalo Castañeda”, en la que mientras el secretario general, Jaime Flores Pasco es contrario a la reelección, la líder moral, Luz Erika Pérez Tovar es partidaria de la permanencia de Norma Liliana.
Y finalmente, un número importante de secretarios generales de las 17 secciones de la Ciudad de México creen que la candidatura de Ordaz Santos es la mejor opción, incluidos los hospitales generales “Tacuba” -Marisol Sánchez Flores-, “Dr. Darío Fernández Fierro” -Israel Rafael Martínez Sánchez- y “Gral. José María Morelos y Pavón” -Felipe Hurtado Salgado-.
En las elecciones de 2022, Norma Liliana Rodríguez Argüelles perdió la elección frente a una planilla opositora. Sin embargo, al controlar el comité electoral, manipularon el conteo de votos-debieron hacer un recuento- para inflar sus números.
En la actualidad ese comité está bajo control del neocacique Victoria Ranfla, quien ubicó en la presidencia a su comadre Gabriela Eugenia Barragán Galindo y en la vicepresidencia a José Antonio Sandoval Cruz y como secretarios a Danya Giovanna Santana Bazán-sobrina del corruptazo de Julio Bazán Soto– y a su ex novia Susana Jiménez López.
Norma Liliana no tiene una conquista que justifique su reelección. Por el contrario, se le critica que solapó el saqueo de unos 300 millones de pesos de la comisión de auxilios -dinero de los trabajadores- de la familia García Culebro. Se entiende que Erick Arturo García Salamanca Varela, actual secretario general de la sección VI “EBDI’s” –de la que es cacique su papá, Francisco García Culebro, desde hace 45 años- votara en favor del congreso para permitir la reelección de Norma Liliana.
El SNTISSSTE, uno de los más numerosos de la burocracia nacional, está cerca de convertirse en apéndice de los radicales de Morena, debido a que Martí Batres apoya la reelección, como presume la doctora Rodríguez Argüelles. El corporativismo sindical priísta en una nueva faceta.
