García Ayala parece optar por fortalecer su relación con “grupo rojo” de César Piña y Aarón Ortega Villa.
Norma Liliana al aferrarse a reelección, encamina a Mario Armando Ordaz a analizar su salida de SNTISSSTE.
por Aldo Fuentes
La remoción de Miguel Ángel Reyes Guerrero como magistrado representante de los trabajadores ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje ha generado múltiples interpretaciones dentro del ámbito sindical del Gobierno de la Ciudad de México. El movimiento es leído, al menos, en tres sentidos: como un mensaje político hacia Hugo Alonso Ortiz respecto al eventual reconocimiento de su presidencia del SUTGCDMX; como una redefinición de alianzas por parte de Marco Antonio García Ayala; y como el cumplimiento de compromisos políticos por parte de la FSTSE.
Miguel Ángel Reyes Guerrero se ha desempeñado durante más de 15 años como secretario general de la sección 21 “Acción Social” del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), y recientemente fue reelecto para un nuevo periodo de cuatro años. A finales de 2023, fue designado magistrado ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje por Joel Ayala Almeida (qepd), entonces presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE).
Dicha designación tuvo como propósito distender las tensiones existentes entre la dirigencia de la central burocrática y el grupo que, al interior del SUTGCDMX, encabeza Hugo Alonso Ortiz, luego de las controvertidas elecciones sindicales de 2020, cuyo resultado fue desconocido por el propio tribunal. En ese contexto, la FSTSE impulsó un directorio sindical que diversos actores calificaron como irregular, en acuerdo con la administración de Claudia Sheinbaum.

El proceso electoral de 2020 estuvo marcado por irregularidades atribuibles, entre otros factores, a la actuación de Juan Estuardo Rubio Gualito, hoy diputado local y cercano a Alonso Ortiz, quien incurrió en errores en la convocatoria al confundir las fechas de votación. El grupo encabezado por César Piña Rodríguez interpretó estos hechos como una represalia por lo ocurrido en el congreso sindical de 2019, cuando a Juan Ayala Romero no se le reconoció una toma de nota emitida por el tribunal que pretendía extender su gestión por cuatro años adicionales.
Hasta su destitución, formalizada el lunes 14 de enero, Reyes Guerrero era uno de los 14 secretarios generales seccionales que integran el denominado “grupo azul”, encabezado por Hugo Alonso Ortiz. La sección 21, que dirige, cuenta con una afiliación aproximada de 4 mil 800 trabajadores.

En un segundo plano de análisis, la decisión de Marco Antonio García Ayala de remover a Reyes Guerrero y designar en su lugar a Marco Vinicio, un personaje sin trayectoria en el sindicalismo burocrático, ha sido interpretada como el cumplimiento de compromisos políticos, en una lógica similar a la seguida en el caso de Myrna Araceli García Morón. Con esta determinación, García Ayala parece inclinarse por fortalecer su relación con el “grupo rojo”, encabezado por César Piña Rodríguez, al que recientemente se incorporó Aarón Ortega Villa.
Detrás de este reacomodo se identifica la influencia del secretario de Gobierno de la Ciudad de México, César Cravioto, quien se ha manifestado en contra del reconocimiento de Hugo Alonso Ortiz como presidente del SUTGCDMX. En círculos sindicales se señala que García Ayala carece de la capacidad política que caracterizó a su tío, Joel Ayala Almeida.
El tercer eje de interpretación apunta a un mensaje político directo: la remoción de Reyes Guerrero sería un indicio de que la elección de Alonso Ortiz como presidente del SUTGCDMX podría no recibir el reconocimiento institucional correspondiente. Cabe recordar que el secretario general de la sección 1 “Limpia y Transportes”, la más numerosa e influyente del sindicato, fue electo presidente en una asamblea extraordinaria celebrada el 18 de octubre, respaldada por la firma de más de 81 mil de los 100 mil trabajadores de base, conforme a lo establecido en la fracción VIII del artículo 371 de la Ley Federal del Trabajo, de aplicación supletoria.
El sindicato permanecía sin dirigencia formal desde el 22 de septiembre, fecha en que concluyó la gestión de Aarón Ortega Villa, quien se abstuvo de convocar a elecciones, presuntamente para evitar un triunfo anticipado de Alonso Ortiz.
Para el grupo azul, el escenario actual no resulta favorable. No se descarta que el tribunal de conciliación niegue el reconocimiento gubernamental de las secciones 16 “Archivo y Correspondencia” y 38 “Planta de Asfalto”. De acuerdo con el estatuto del SUTGCDMX, las dos terceras partes de los secretarios generales en funciones pueden instalar un directorio sindical; en un padrón de 38 secretarios generales, ello implicaría al menos 25.33, una cifra sujeta a interpretación discrecional por parte del tribunal, el cual, según actores sindicales, suele resolver con base en criterios políticos más que jurídicos.
En este contexto, la posición de Hugo Alonso Ortiz se ve debilitada, incluso por la actuación de sus asesores más cercanos: Miguel Ángel Vásquez Reyes y el diputado Juan Estuardo Rubio Gualito. Vásquez Reyes, ex subsecretario de Capital Humano durante la administración de Miguel Ángel Mancera, estaría más enfocado en intereses económicos, mientras que Rubio Gualito concentra sus esfuerzos en una eventual candidatura a diputado federal.
A ello se suma el estilo de conducción de Alonso Ortiz, que lo ha llevado a cometer decisiones de alto costo político. Entre ellas, la ocupación del deportivo “18 de Marzo” el 30 de abril, administrado por el grupo rojo, para respaldar a Jacinto Gaona; y los hechos del 12 de diciembre, cuando se ordenó la colocación y quema de camiones de basura frente a la Dirección General de Administración de Personal y Desarrollo Administrativo del Gobierno de la Ciudad de México, acciones que deterioraron su imagen pública.

Gotas de Tormenta
- Norma Liliana Rodríguez Argüelles, al insistir en su reelección como presidenta del SNTISSSTE pese a la oposición interna, estaría propiciando que Mario Armando Ordaz Santos y otros secretarios generales seccionales que simpatizan con su eventual candidatura consideren alternativas fuera de su liderazgo. La dirigente ha expresado que, de no ser candidata, será ella quien defina a su sucesor, postura que ha generado inconformidad ante la posibilidad de la candidatura del actual vicepresidente.
- En el ISSSTE, la subdirectora de Cultura, Araceli Romero Monroy, enfrenta señalamientos por presuntas prácticas de mobbing en contra de trabajadores, consistentes en hostigamiento psicológico, humillaciones e intimidaciones prolongadas con el objetivo de forzar renuncias y sustituir al personal por personas cercanas a su entorno. Romero Monroy se sabría respaldada por el director de Prestaciones Económicas, Juan Gerardo López Hernández, con quien mantiene una relación laboral desde que éste se desempeñó como secretario en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México durante el interinato de Martí Batres Guadarrama.