+Incurrió en diversos delitos, incluido contra derechos humanos, de dos ex delegadas de trabajo
+La acción delictiva fue presenciada por el administrador del hospital, Alfredo Zárate, quien fue omiso
Por Aldo Fuentes
El narcisismo de Benigno Martínez Escalante, dirigente de la sección 12 del SUTGCDMX, está empeñado en torpedear su precampaña de reelección: el juicio por violencia intrafamiliar agravada en contra de una de sus ex parejas lo paga con cuotas de los trabajadores, con las que se habría enriquecido con la farsa de habérselas regresado; a lo que acaba de sumar el despojo de oficinas en el hospital Tláhuac del gobierno de la ciudad.
El jueves 17 de octubre, al frente de integrantes de la dirigencia seccional, desalojó con lujo de violencia a las ex delegadas de trabajo Tania Yazmín Arroyo Garay y Eva Santillán Guzmán, de la oficina que ocupaban en ese hospital de la Secretaría de Salud (SEDESA) del Gobierno de la Ciudad de México que previamente le habían renunciado por diferencias.
La oficina, al ser propiedad del gobierno de la ciudad, la entrega debió ser requerida por la Secretaría de Salud. En el supuesto que las ex delegadas sindicales se hubiesen negado a entregarla, mediante un juicio un juez civil pudo haber ordenado el desalojo, a fin de hacerlo legalmente.
Sin embargo, Martínez Escalante incurrió en una diversidad de delitos al llevar a una persona para que abriera la puerta, lo que hizo con un desarmador. En un video se escucha incluso que el dirigente seccional le propone que abra a martillazos, como si se tratara de viles delincuentes.
En el interior de la oficina de encontraban las dos ex delegadas de trabajo. Una vez que lograron entrar, el administrador del hospital, Alfredo Zárate -de lentes oscuros y traje gris-, al ser encarado, se concretó a responder que allí estaba Martínez Escalante. Se convirtió en cómplice de diversos delitos que se cometieron, además de incurrir en omisión frente a los delitos que se cometían.
Sin mostrar ningún documento oficial en el que se les ordenara la entrega de la oficina, como lo señaló una de las ex delegadas, procedieron a desalojar la oficina, con una violación flagrante incluso a los derechos humanos y sin que las autoridades del hospital -la directora es la doctora Dalia García- interviniera para frenar la comisión de delitos de los dirigentes sindicales y solapados por un funcionario del nosocomio.
Hombres y hombres vestidos con playeras guinda con el logotipo de la sección 12 del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad (SUTGCDMX), empezaron a sacar escritorios, documentos y todo lo que encontraban, entre quienes encontraban Ana Lydia Trujillo Huerta y Efraín Atemiz Rosas, integrantes de la dirigencia. A las dos ex delegadas les gritaban «¡fuera!¡fuera!», frente a la mirada complaciente del administrador del hospital, Alfredo Zárate.
Pese a la violencia con que se desalojó la oficina sindical, Martínez Escalante posteó en sus redes sociales horas más tarde un comunicado en el que de manera cínica aseguró que a las ex delegadas de trabajo «se les trató con mucho respeto, sin ninguna agresión», pese a los videos que se tomaron del despojo. Una mentira que lo dibuja como un dirigente sindical demagogo y sin credibilidad.

Las ex delegadas de trabajo del hospital «Tláhuac» de la SEDESA, le renunciaron a Benigno hace poco menos de un año, por no coincidir con su forma de actuar. Sin embargo, mantienen su afiliación a la seccional.
La señora Ana Lydia Trujillo Huerta es secretaria de trabajo y conflictos de la seccional. Es, además, abogada privada de Escalante Martínez en la carpeta judicial 013/2368/2023 por violencia intrafamiliar agravada iniciada por su ex pareja Verónica Molina Molina y en la que el pasado 26 de julio la jueza Sindy Ortiz Castillo le concedió el amparo 170/2024-V para que el asunto sea judicializado.
La señora Verónica Molina Molina, es trabajadora -al igual que Escalante Martínez– en el Hospital General de Iztapalapa «Dr. Juan Ramón de la Fuente-. En una acusación por el robo de un teléfono celular que le fue enderezada por María del Carmen Hernández Gutiérrez -secretaria de la habitación de la sección. 12 del SUTGCDMX-, declaró que durante quince años mantuvo una relación sentimental con el dirigente sindical.
El robo del celular ocurrió, según esto, a unos metros de la casa de Martínez Escalante, en la alcaldía Iztapalapa, cuando la señora Hernández Gutiérrez esperaba al dirigente seccional para aplicarle una inyección, quien fungió como su testigo. La señora Molina Molina fue sentenciada a ocho años cinco meses y siete días de prision y una multa de 6 mil 373.02 pesos, dentro de la carpeta judicial TE004/0048/2022 y la cual se encuentra en apelación.
Después del despojo de la oficina, Martínez Escalante posteó fotografías en el interior. En una aparece muy cariñoso con Nallely Magaña Galarza -¿cómo es que estudia una maestría, cuando no ha acreditado estudios de licenciatura, pues sólo cuenta con una carrera técnica como asistente directivo, cédula 4340493?¿Será porque es…?-, delegada de trabajo en Torre Insignia.
Apenas en la celebración del día del trabajador social -realizada en el balneario «Olímpico» de la sección 1 Limpia y Transportes-, sorpresivamente la señora Ana Lydia Trujillo Huerta -no perder de vista que es abogada privada de Martínez Escalante en su disputa judicial contra su ex pareja- ganó el automóvil 2024 Renault Kwid Intens TM -con valor de 280 mil pesos- que se rifó -véanse estas Fuentes del 4 de septiembre-.
El año pasado, el secretario general de la sección 12 del SUTGCDMX anunció que regresó a los agremiados 7 millones 314 mil 700 pesos de cuotas sindicales que se les descontaron entre noviembre de 2019 y agosto de 2022, periodo en el que la organización estuvo acéfala.
Sólo que durante ese tiempo -un total de 67 quincenas: 3 de 2019, 24 de 2020, 24 de 2021 y 16 de 2022- las cuotas ascendieron a casi 25 millones de pesos, cantidad que Benigno recibió del secretario de finanzas del SUTGCDMX, Alejandro Pérez Lugo.
A cada uno de los 7 mil 510 trabajadores, le fueron regresado 974 pesos. Es decir, hay casi 18 millones de pesos de los que el dirigente sindical no ha rendido cuentas. Y ni lo hará, como diría Don Teofilito…
Y el lunes 24 de octubre, Benigno -Benny, le gusta le digan- rifó una pulsera de oro con valor de casi 100 mil pesos, entre integrantes de su comité seccional y delegados de trabajo. Los participantes debían escribir su nombre y la palabra «reelección». El ganador fue Rafael Díaz, del hospital pediátrico «Iztacalco».
La gestión de Martínez Escalante concluirá en agosto de 2026. Pese a que no ha obtenido un solo logro en beneficio de los trabajadores -se la pasa de fiesta en fiesta y de comilona en comilona como si en eso consistiera el trabajo sindical- ha emprendido una precampaña de reelección con demasiada anticipación.
En busca de fortalecer sus aspiraciones, ha externado que puede ser candidato a la presidencia del SUTGCDMX, la cual se eligiera en septiembre de 2025, para la que se encamina Hugo Alonso Ortiz, secretario general de la sección 1 Limpia y Transportes, y que fue fundamental para que Martínez Escalante fuera dirigente al haber negociado que se le retirara una inhabilitación por un año por haberse vacunado contra la Covid-19 cuando no le correspondía -junto con su hija Diana-, falta que incluso públicamente cuestionó la doctora Claudia Sheinbaum.