Roberto Gómez parece perfilarse como el ganador. ¿Reconocerían Ordaz y su grupo su eventual derrota?
En el supuesto poco probable que la planilla azul pierda, es seguro que reconocerían el triunfo de opositores.
Por Aldo Fuentes
La elección de presidente e integrantes del comité ejecutivo nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), del lunes 27 de de abril, aún cuando será la más reñida en la historia de esa organización, a estas alturas parece perfilarse como ganador Roberto Javier Gómez Gómez, candidato de la planilla azul, por un margen estrecho.
¿Tendrá entereza Mario Armando Ordaz Santos para aceptar la derrota? Asumir que se perdió por un puñado de votos lo mostraría como un demócrata que antepondría los intereses de los trabajadores por encima de los personales y de grupo. Está por verse.
Aún cuando las perspectivas no lo ubican como el perdedor, en el supuesto que así ocurriera, la certeza es que al químico Roberto Gómez no le temblaría el pulso para reconocer que el triunfo no le correspondió.
Aclaro, ni conozco personalmente a Gómez Gómez, ni me liga tampoco ningún nexo con él, ni tampoco como su compañera de fórmula, Claudia Medina Miranda.
Tampoco tengo interés ni acuerdo de ninguna naturaleza con el candidato de la planilla blanca.
En este espacio hay suficientes pruebas para acreditar que durante los últimos dos años he sido crítico de todos ellos, incluida principalmente la gestión de Norma Liliana Rodríguez Argüelles.
En caso de derrota, a Ordaz Santos no se le terminaría la carrera sindical. Tendría la opción de la secretaría general de la sección III “Clínicas de Medicina Familiar”, la que ganaría con facilidad, debido a que su grupo ejerce un control determinante, a grado tal la planilla azul no pudo registrar candidatos a delegados al congreso nacional.
El liderazgo de la seccional no es poca cosa: es la más numerosa de las 48 que integran el SNTISSSTE. Desde esa posición podría trabajar en la consolidación de su grupo para las elecciones de 2030, con el conocimiento que esas posiciones dejan en la atención de los problemas laborales cotidianos.
Esa seccional merece un liderazgo real, distinto a la mediocridad y corrupción de Juan Noé Hernández Pérez y Cosío Mireles.
Parece un error de estrategia ofertar en la campaña la revisión de las condiciones generales de trabajo, que desde 2012 no se actualizan. Es demasiado riesgoso cuando se carece de experiencia en negociar un paquete de esa naturaleza. Ordaz Santos exhibe su desconocimiento de personajes como Martí Batres Guadarrama, director general del ISSSTE, pero sobre todo cabeza de los radicales de Morena.
Los radicales tuvieron capacidad para bajar de la candidatura a la jefatura de gobiernos de la Ciudad de México a Omar García Harfuch, pese a que con una diferencia de 14 puntos ganó la elección interna de Morena. Ordaz Santos parece un pichoncito al que le arrebatarían prestaciones económicas como puntualidad, asistencia y otras que representan un porcentaje del presupuesto del capítulo 1000.
Ninguno de quienes lo acompañan en la planilla blanca tiene capacidad de negociación. Ni Mónica Tapia, ni Fabrizio Romero Fuentes, ni Alberto Ricardo Ortega Campos, ni Eduardo Salazar han enfrentado a un reto de esa magnitud. ¿Cómo reaccionarían frente a presiones del gobierno cuatroteísta de desaparecer alguna prestación económica con argumentos de insuficiencia presupuestal?¿Cómo reaccionarían a la exigencia de pagar a condición de suficiencia presupuestal?
La única experiencia que el candidato de la planilla blanca tiene, es haber elaborado la demanda con la que se intentó enfrentar la decisión del ISSSTE de obligar a los médicos a checar entrada y salida por medio electrónicos, que se tradujo en una humillante derrota. ¿Por qué no acompañaron a Norma Liliana en la manifestación que encabezó del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” al Hospital Regional “Lic. Adolfo López Mateos”?
Dirán lo que quieran, pero el grupo de “las viudas” de Luis Miguel -incluida Claudia Medina y Susana Jiménez y Guillermo Flores, entre otros- conocen las entrañas de la administración y saben de fortalezas y debilidades económicas, lo que le permitió a la gestión de Norma Liliana la ocupación de miles de plazas de base. Ese es un grupo técnico con capacidad para manejar las comisiones mixtas, lo que exhibe la visión del ex dirigente desaparecido.
Es cierto, hubo muchos casos de corrupción en la entrega de plazas y movimientos escalafonarios. Se beneficiaron todos, incluidos, por supuesto, integrantes de la planilla blanca, lo que explica los ingresos de los hijos de Mario Armando, Ortega Campos, Ricardo González Alfaro, las novias de Gustavo Cosío Mireles y Ricardo Alberto Ordaz Santos y de muchos más. El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra.
¿Tienen idea por qué, por ejemplo, en la Ciudad de México desde hace más de diez años no se revisan las condiciones generales de trabajo?
Mario Armando Ordaz Santos fue un vicepresidente en campaña permanente, en lugar de aprovechar la posición para prepararse y conocer a fondo la problemática del ISSSTE. En 2002, después de la derrota de Los Cabos, Victoria Ranfla trabajó como nadie lo ha hecho, sin propuestas a tontas y locas.
La revisión en 2012 de las condiciones laborales en el ISSSTE, fue posible porque Joel Ayala Almeida (qepd), mantenía una cercana relación con José Antonio Meade, secretario de Hacienda en la última parte del gobierno de Felipe Calderón. Ordaz Santos ni siquiera tiene interlocución con Marco Antonio García Ayala, presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE).
Esas son las razones por las que el triunfo de Roberto Gómez en la presidencia del SNTISSSTE parece irse perfilando.
El problema es si Ordaz Santos y su grupo reconocerían la derrota.
Gotas de Tormenta
*Edgardo Gibrán Cosío Ruiz Velasco es, además de hijo de Gustavo Cosío, trabajador de base del ISSSTE, con una plaza de apoyo administrativo en salud A3. En la declaración patrimonial de 2023, declaró ingresos por 21 millones 161 mil 481 millones de pesos. Exhibido en el sitio “Sindicalissste”, recurrió a lo que en familia aprendió, llamando a Alejandra Valtierra “pendejo”, mediante el apodo “KindPineapple4316”. Le digo, es genético.

*Una mala para la planilla blanca: Norma Liliana no será presidenta de la comisión de auxilios por la planilla azul. En esa posición fue propuesta María del Refugio González Chávez, por lo que de confirmarse el triunfo, seguramente Ortega Campos tendrá problemas si, como se sospecha, la campaña de Ordaz Santos se financió con dinero del fondo.

