Exhibe falta de tacto por duelo ante muerte de Luis Miguel Victoria, a cuya sombra sindicalmente creció.
Mario Armando Ordaz, un dirigente ausente que exhibe no saber actuar en la adversidad.
Por Aldo Fuentes
El congreso extraordinario del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE) que se realizará a partir del miércoles 18 de marzo, está viciado de nulidad, debido a violaciones al estatuto sindical y a la convocatoria autorizada por el pleno del comité ejecutivo nacional, de Norma Liliana Rodríguez Argüelles.
Sin tener facultades, suspendió el congreso programado para celebrarse en Oaxtepec, Morelos los días 13, 14 y 15 de marzo, “por causas de fuerza mayor”, debido a la muerte de Luis Miguel Victoria Ranfla. Fue la primera irregularidad de la presidenta de ese sindicato.

En efecto, ningún artículo del estatuto otorga facultades a la presidenta a suspender un congreso que, es necesario recordar, es la máxima autoridad de la organización.
Frente a esa grave violación estatutaria, lo que procedía era llamar a un pleno extraordinario para cancelar la convocatoria al III congreso nacional extraordinario, y aprobar otra para el IV congreso nacional extraordinario, en el que debieron elegirse nuevamente a delegados.
En lugar de cumplir con el estatuto, como es su obligación como lo ordena la fracción II del artículo 75, Norma Liliana emitió, el viernes 13 de marzo, un comunicado dirigido a los delegados en el que, mediante una serie de mentiras y fundamentos jurídicos inaplicables, pretendió justificar las violaciones al estatuto sindical, a la Ley Federal del Trabajo y hasta a la Constitución Política.

La posposición del congreso, planteó, fue “por causa jurídicamente justificada como medida preventiva, proporcional y razonable, como causa legítima de suspensión provisional de actividades ante la inseguridad generalizada en las redes sociales por señalamientos de advertencia en contra de presuntos delegados electos que atentan contra la dignidad humana y los derechos colectivos”. Esa es una mentira del tamaño de su moral.
Según la doctora Rodríguez Argüelles la posposición se adoptó sin afectar de manera definitiva la vida democrática, la autonomía, ni la libertad sindical, la que “debe entenderse como temporal”. Confunde legalidad y legitimidad con verborrea.
Y citó como fundamento jurídico de sus decisiones, entre otros, el artículo 427 fracción I de la Ley Federal del Trabajadores -ni siquiera eso pudo escribir correctamente- de aplicación supletoria.
Para exhibir la aberración jurídica de la que se valió la presidenta del SNTISSSTE para justificar la gravedad de la violación del estatuto sindical, reproduzco de manera textual lo que señala ese artículo de la Ley Federal del Trabajo:
“Artículo 427. Son causas de suspensión temporal de las relaciones de trabajo en una empresa o establecimiento:
I. La fuerza mayor o el caso fortuito no imputable al patrón, o su incapacidad física o mental o su muerte, que produzca como consecuencia necesaria, inmediata y directa, la suspensión de los trabajos”.

Es evidente que ese dispositivo jurídico es inaplicable para la suspensión de un congreso sindical. Se refiere a la suspensión de las relaciones laborales, entre una empresa y sus trabajadores, un concepto elemental que nadie de los asesores de Norma Liliana pudo explicarle.
De acuerdo con la convenenciera y pobre interpretación de Norma Liliana y sus asesores, el SNTISSSTE tiene una relación de trabajo con los delegados que participarían en el III congreso nacional extraordinario. ¿De cuál fumaron?
Se necesita ser muy ignorante o muy cínico para esgrimir ese artículo de la Ley Federal del Trabajo como fundamento jurídico para tratar de justificar lo injustificable. Los delegados al congreso son afiliados, no trabajadores del sindicato.
Parece una posición carroñera, mezquina, gandalla y antidemocrática, pues ni siquiera esperó que iniciara el novenario.
El mismo día en que se realizó el funeral de Victoria Ranfla, Norma Liliana se entrevistó con Martí Batres Guadarrama, director general del ISSSTE, en el que también estuvieron Ernesto Moreno y Beatriz Vélez Nuñez -cercanos de Marco Antonio García Ayala, quien desde la central burocrática FSTSE, ha mostrado ser un gobiernista al que los trabajadores le valen un pepino-.
La falta de respeto al duelo por la pérdida de Victoria Ranfla es imperdonable. La vida sindical de Norma Liliana -y de Gabriela Eugenia Barragán Galindo, Claudia Medina, Susana Jiménez, Aurora Miranda, los hermanos Alonso, Guillermo Flores, Raúl Arellano y José Sntonio Sandoval, entre muchos más- fue siempre a la sombra del ex presidente del SNTISSSTE. Un poco de respeto a su memoria era lo menos que podía esperarse.
Con esa forma de actuar, Norma Liliana y todos los que se decían cercanos a Luis Miguel, exhiben que les gana la ambición y el ánimo de quedar bien con Batres, cabeza visible de los radicales de Morena; ¿Desconocen que es el principal opositor a que se reconozca la elección de Hugo Alonso como presidente del sindicato mayoritario del gobierno de la Ciudad de México,en complicidad con García Ayala?
La doctora Rodríguez Argüelles está obligada a cumplir el estatuto sindical. Debió convocar a un pleno extraordinario del comité ejecutivo nacional de acuerdo con el artículo 24, a fin de someter a votación la cancelación de la convocatoria al congreso extraordinario que no se realizó por la muerte de Victoria Ranfla.
En ese mismo pleno pudo someter a votación la propuesta de convocar a un nuevo congreso extraordinario, aún cuando tenían los tiempos encima ante la terminación de la gestión de Norma Liliana.
Los delegados que no asistan al congreso espurio, de ser sancionados, tienen no solo posibilidades de impugnarlo jurídicamente. También podrían echar abajo los acuerdos por la vía jurídica, incluida una eventual reforma al estatuto para permitir la reelección.
Mucho creían -entre ellos quien esto escribe- que Norma Liliana declinaría sus ambiciones de ser reelecta en la presidencia del SNTISSSTE después de los lamentables hechos, con lo que no sería necesario reformar el estatuto sindical. El riesgo es que alguien le haga señalamientos por lo ocurrido, aún cuando ella no tenga culpa.
La declinación de la doctora Rodríguez Argüelles hubiera presionado a Mario Armando Ordaz Santos a posponer también sus aspiraciones de convertirse en presidente sindical, para optar por la secretaría general de la sección III “Clínicas de Medicina Familiar” y esperar a 2030, permitiéndole, por ejemplo, ser candidata a la doctora Mónica Tapia.

Ordaz Santos ha sido, estos últimos días, un dirigente ausente, pese a las graves violaciones al estatuto cometidas por las ambiciosas “viudas” de Luis Miguel. ¿También él se siente parte de ese grupo?
Mario Armando no se da cuenta que los espacios se cubren y que un líder no se amedrenta frente a las dificultades. La actitud de lejanía -¿de qué le sirve contar con una maestría en derecho constitucional si no combate las graves violaciones al estatuto sindical?- muestra sus temores.