En 2017 el precandidato y su grupo violentaron con señas sexuales y de palabra a dos lideresas sindicales
Derecho de alcoba, prioritario para acceder a plazas de base en sección III Clínicas de Medicina Familiar
Por Aldo Fuentes
La presencia de Gabriela Eugenia Barragán Galindo en la fiesta autorganizada por Mario Armando Ordaz Santos para festejar su cumpleaños, pretexto para mantener una adelantadísima, antidemocrática y gandalla precampaña por la candidatura a la presidencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), parece confirmar el apoyo de Luis Miguel Victoria Ranfla.

La presidenta de los comités nacionales de vigilancia y electoral, es, comadre del ex presidente de ese sindicato y precandidata para sustituir a Arturo Delgado Gómez en la secretaría general de la sección IV Clínicas de Especialidades. Fue acompañada de su mamá, Guillermina Galindo, ex asesora de Victoria Ranfla.
La autofiesta del vicepresidente sindical fue una muestra clara que pese a los meses que Ordaz Santos y su grupo se encuentran en precampaña, no han logrado apoyos suficientes que les garantice el triunfo en la elección de dirigentes sindicales en mayo del próximo año. Estuvieron los mismos que lo acompañan siempre.
Los asistentes fueron mayoritariamente trabajadores afiliados a la sección III Clínicas de Medicina Familiar, de la que Ordaz Santos junto con su hermano Ricardo Alberto, el secretario general Gustavo Cosío y Juan Noé Hernández manejan de manera caciquil desde 2017, cuando Victoria Ranfla les generó condiciones para hacerse de su control.
Ese año ese grupo escenificó una de las acciones más grotescas en el SNTISSSTE, al recibir con una señal sexual a las doctoras Marisol Galindo Iturribarría y María Guadalupe Núñez de Leon, con los brazos a la altura de la cintura, moviéndolos hacia adelante y atrás mientras coreaban «¡ya nos las chingamos!,¡ya nos las chingamos!» Fue un acto de violencia contra dos mujeres.
Todos ellos crecieron sindicalmente arropados bajo las enaguas de la doctora Galindo Iturribarría, a quien en 2009 el entonces director general del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes Linares -¿le suena el personaje?-, en una maniobra de dinero y poder político le impidió ser presidenta del SNTISSSTE, pese a tener el apoyo de la mayoría de delegados al congreso. En una decisión de madurez y compromiso sindical, aceptó ocupar la vicepresidencia y la mitad de posiciones del comité ejecutivo nacional.
La influencia de la doctora Galindo Iturribarría le alcanzó para orillar a Victoria Ranfla a ofrecerle la secretaría de finanzas en su primera gestión y la de relaciones nacionales e internacionales en la segunda. En 2017, una vez consolidada la única reelección que durante más de sesenta años se ha dado en ese sindicato, generó condiciones para que el grupo de Ordaz Santos se hiciera del control de la sección de las clínicas de medicina familiar.
Esa seccional es la más numerosa de las 48 que integran el SNTISSSTE, pero insuficiente para garantizar el triunfo por la presidencia. Entre los secretarios generales que se han sumado a la precandidatura de Mario Armando Ordaz Santos, está Jaime Flores Pasco, de la XXXVIII hospital general «Dr. Gonzalo Castañeda» -cerrado desde 2011 por daños estructurales- pero que pervive por capricho de Victoria Ranfla.
En el congreso de toma de posesión de la doctora Norma Liliana Rodríguez Argüelles, Ordaz Santos y Edmundo Ulises Cortés Sagredo -del grupo de Francisco García Culebro, que saquearon 300 millones de pesos en la segunda gestión de Victoria Ranfla, en la comisión de auxilios-, fracasaron en su intento por que los delegados aprobaran que el recientemente inaugurado hospital general «Tláhuac», se convirtiera en la sección XXXVIII, para subsanar la irregularidad promovida por Victoria Ranfla.
La presencia de la presidenta de los comités nacionales de vigilancia y electoral del SNTISSSTE y de su mamá, parece confirmar que detrás de la adelantadísima, antidemocrática y gandalla precampaña de Mario Armando, está Victoria Ranfla.
En las elecciones por la presidencia sindical, las posiciones que ocupa la comadre del ex presidente del SNTISSSTE -el vicepresidente del comité nacional electoral es José Antonio Sandoval Cruz, quien preside también la comisión nacional de honor y justicia-, serán fundamentales, al tener capacidad para registrar las candidaturas, conducir el proceso y calificarlo.
La adelantadísima, antidemocrática y gandalla precampaña de Ordaz Santos no sólo es una falta de respeto a la gestión sindical de la doctora Rodríguez Argüelles, sino también a Roberto Javier Gómez Gómez, quien se perfila como precandidato.
¿No confía el vicepresidente en ganar en una elección democrática, transparente y legal?¿Por eso recurre al agandalle, a las mañas antidemocráticas?¿Qué opinaría de ser Gómez Gómez quien estuviera en precampaña desde hace meses?
El agandalle y antidemocracia es lo suyo. La señal sexual con la que se burlaron por la derrota que le infringieron a las doctoras Galindo Iturribarría y Núñez de León exhibe tal cual es el grupo cercano a Mario Armando. No son dirigentes que generan confianza.
El sindicalismo que perfilan es del siglo pasado, cuando los caciques lo primero que hacían al asumir el poder, era enriquecerse y tener novias a diestra y siniestra.
¿Cómo justifican la aviaduría -lo es en la práctica, pues ni siquiera conoce su centro de adscripción porque de mediato la comisionaron sindicalmente- de auxiliar en enfermería A de Ana Lizbeth Monjaraz?
¿Cuál es la justificación de la plaza de auxiliar enfermera B de Tania Michel Hernández Arenas?¿Sólo por el apoyo del director y de la administradora de la clínica de medicina familiar «Cuitláhuac», Omar Bracamontes y Yadira Jiménez Flores? La foto que incluimos con Ricardo Alberto Ordaz Santos es sintomática ¿no le parece?

¿Esa plazas se justifican porque Ernesto Julián Medina Ovando, jefe de recursos humanos de la delegación norte del ISSSTE en la CDMX es su amigo?¿Así se explican las plazas de auxiliares de enfermería B de Liliana Pamela y Diego Arturo y de Leticia, hijos y nuera de Arturo Delgado, secretario general de la sección IV Clínicas de Especialidades?

Es el derecho de alcoba, más importante que el tiempo inscrito en bolsa de trabajo, estudios académicos, parentesco -excepto que sea de alguien influyente de la autoridad o del sindicato-. Más incluso que haber trabajado durante la pandemia dé Covid-19.
En el ISSSTE se ha convertido en práctica recurrente que personas sin reunir los puntos suficientes en bolsa de trabajo para ser candidatas a ocupar una plaza, de pronto aparecen como trabajadores de base, aún cuando la corrupción afecte derechos de otros aspirantes. La ilegalidad ha sentado sus reales en las áreas de recursos humanos, con la ventaja que las impugnaciones son declaradas improcedentes porque las subcomisiones las integran representantes coludidos de la autoridad y del sindicato.
Hay casos de aspirantes a ingresar al ISSSTE en espera con más de diez años de estar registrados en bolsa de trabajo. ¿Cuánto tardaron las dos auxiliares de enfermería en reunir el puntaje necesario para ser trabajadoras de base?¿Se impuso el derecho de alcoba?