Cándidata en la sección 1 “Oficinas Centrales” miente a trabajadores: no puede acreditar cuatro años como delegada sindical.
Ausencia de dirigente seccional en hospital López Mateos, porque está enfermo, dice Alberto Ortega Campos. No le creen.

Después de las elecciones del 27 de abril en el Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), integrantes de la planilla blanca que postuló a Mario Armando Ordaz Santos a la presidencia, denunciaron fraude. Realizaron manifestaciones al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje y a la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), en demanda que los resultados fueran transparentes.
Durante días festinaron que al candidatos triunfador, Roberto Javier Gómez Gómez, no se le otorgara ls toma de nota como presidente sindical. Pese a haber perdido con más de ocho mil votos, no tuvieron la honorabilidad de reconocer la derrota.
Las denuncias públicas de supuesto fraude electoral, generaron la percepción que impugnarían ante el tribunal de conciliación, debido a que previamente Israel Rafael Martínez Sánchez, propuesto para secretario de asuntos jurídicos, había presentado quejas ante el comité electoral sindical, contra supuestos actos anticipados de campaña de la planilla azul que postuló al químico Gómez Gómez.
El tribunal de conciliación y arbitraje, mediante la resolución UT/1091/2026, dio a conocer que en la secretaría general de acuerdos no encontró “medio de impugnación en contra del proceso electoral el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE”. El documento tiene fecha del 13 de julio.
Mario Armando Ordaz Santos será, durante los próximos cuatro años, secretario general de la sección III “Clínicas de Medicina Familiar” del SNTISSSTE, debido a que la planilla blanca que lo postula, será la única participante en las elecciones del 11 de agosto. La atención recaerá en quien representará al comité ejecutivo nacional, al que señalaron de ser producto de un fraude, en la toma de posesión.
Ordaz Santos da muestra de no superar la contundente derrota que le propinó Roberto Javier Gómez Gómez en las elecciones por la presidencia sindical el 27 de abril, las que estaba seguro de ganar y que terminó por perder por la soberbia con la que se condujo.
Pese a tener garantizado el triunfo por ser candidato único, en los padrones electorales de la seccional aparecen con derecho a voto algunos de quienes hace tres años decidieron afiliarse a otro sindicato. ¿La intención es contar con elementos que permitan justificar cifras infladas del resultado electoral?¿Pretenderán anunciar que acudieron a sufragar más del 90 por ciento de los trabajadores? El problema es que les crean.
Parece obvio que Mario Armando se apresta a construir condiciones que le permitan, nuevamente, en 2030, contender por la presidencia del SNTISSSTE.
Sandra Eugenia Espinosa Meza, Lilia Verónica Gómez Hernández, Bertha Alejandra Aveldaño Chávez, Óscar Plata Salinas y Virginia Ramírez Cano, están afiliados al Sindicato Nacional Progresista de Trabajadores del ISSSTE (SINAPTISSSTE), por lo que de manera ilegal forman parte del padrón electoral en la seccional que Ordaz Santos busca dirigir. ¿Cuántos casos hay así?¿Así se explica la incorporación de algunos personajes en la planilla blanca?


Cuando algunos trabajadores de clínicas de medicina familiar decidieron incorporarse a otros sindicatos, Ordaz Santos, entonces ensoberbecido vicepresidente del SNTISSSTE, posteó en sus redes sociales, que así se librarían de “gente nefasta”.
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La elección de secretarios generales e integrantes de comités ejecutivos en las 48 secciones del SNTISSSTE exhibe, en algunos casos, ambiciones personales, para decirlo de manera eufemística. ¿Cómo acredita Ximena Rojas, candidata a secretaria general adjunta de la sección I “Oficinas Centrales”, de la planilla blanca, haber sido los últimos cuatro años delegada sindical?
Resulta que durante seis meses estuvo en Irlanda -¿habrá tomado té con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari?, es pregunta-. Durante ese tiempo no ejerció como delegada, por lo que es evidente que pretende tomarle el pelo a los trabajadores que no la conocen.
El financiamiento de la campaña electoral de esa planilla, general sospechas que junto con su compañero de fórmula, Rubén Cerón, deben aclarar, debido al activismo de Miguel Ángel Abraham Jimenez -¿será la cara de su hermana Michelle?, también es pregunta-, a quien alguien llama “traidor de traidores”.

Miguel Ángel Abraham sacó provecho de su paso por el SNTISSSTE: no solo fue basificado en enero de 2021, sino además gozaba de comisión sindical también en la plaza del IMSS y percibía una compensación -algunos sostienen que era de 35 mil pesos mensuales-. La buena estrella empezó a apagársele cuando pretendió cobrar una factura por cachuchas para el deportivo sindical que no entregó. A mucho sorprendió verlo en la campaña electoral de Mario Armando Ordaz por la presidencia sindical.
En caso de ser uno de los financieros de la campaña electoral de la planilla blanca en la seccional, Cerón deberá ser cuidadoso, por la tendencia que tiene a cambiar de lealtades. ¿Por qué el candidato a la secretaría general es conocido entre grupos de trabajadores como “la momia”?
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En la sección del SNTISSSTE en el hospital López Mateos, Alberto Ricardo Ortega Campos se ha centrado en intentar convencer dos cosas: que tiene apoyo del químico Gómez Gómez para que la planilla café y su candidato a la secretaría general, Ernesto Estrada Luna, gane la elección, y que la ausencia de Ricardo González Alfaro se debe a que se encuentra muy enfermo.
Pocos ingenuos le creen. Lo ven desesperado ante lo que consideran inminente triunfo de Victor Guadalupe Hernández Becerril y la planilla azul.

Ortega Campos es candidato a secretario de recursos humanos de la seccional. La derrota por la presidencia de Ordaz Santos, le privó de convertirse en secretario de finanzas del SNTISSSTE, luego de haber manejado el multimillonario fondo -más de mil cien millones de pesos- de la comisión de auxilios y por lo que existen sospechas de un desvío para financiar la campaña de la planilla blanca.
La desesperación del líder de la planilla café, deja ver su percepción que el poder sindical se le diluye conforme se acercan las elecciones en la seccional. Es de los pocos con los que el químico Gómez Gómez se negaría a acordar, por la tendencia de Ortega Campos a olvidar compromisos conforme lo exigen sus intereses -hace cuatro años acordó con Hilario Ramírez-. Ante la derrota, puede darse por bien servido que no le pida cuentas detalladas del manejo de los dineros de los trabajadores.
A la planilla café le pesa la corrupción con la que sus dirigentes han actuado: ¿cómo justifican que el camillero Sergio, detenido in fraganti sacando medicamento del hospital, se encuentre libre? El asunto remite a Adrián Osnaya Torales, quien a mediados de 2023 fue también pillado con las mismas mañas y cuyo único castigo fue su separación de la jefatura de inhaloterapia que ocupaba interinamente.
El caso de Osnaya si bien exhibió la corrupción y las complicidades, mostró también el poderío de los dirigentes seccionales: el entonces subdirector, Luis Alberto Castañón -quien tenía su cargo las cámaras de vigilancia-, fue comisionado sindicalmente para protegerlo; y el subdirector administrativo, José Manuel Gil Olán se mantiene en su puesto.
La corrupción explica, aún cuando no justifica, la entrega de plazas de base y las posiciones en la planilla café, como los médicos Héctor Alcántar Heredia y Carlos Lenin Pliego Reyes, adjuntos en las secretarías de trabajo y de organización, que por su cercanía con Ortega Campos les permitió gozar de comisión sindical los últimos cuatro años.