Estatutos sindicales ordenan que falta de presidente y comité, mayoría calificada se constituirán con capacidad de convocatoria.
Ilegal ampliación en secciones; Benigno Martínez detrás de encuesta en la que apareció con 48 por ciento de preferencia.
Por Aldo Fuentes
Después de la firma del acuerdo para que el tribunal de conciliación y arbitraje sea garante en la elección de presidente y comité ejecutivo general del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), no existe certeza de quién y cuándo publicarán la convocatoria para votaciones, pese a lo que ordena el estatuto.
Lo único cierto es que la sección 12 “Servicios Médicos” quedará acéfala la segunda quincena de agosto. Concluirá la frívola y errática gestión de Benigno Martínez Escalante, quien se aferra a una ampliación anti estatutaria.
Martínez Escalante descubrió estar detrás de una supuesta encuesta en la que aparecía con 48 por ciento de la preferencia en la intención de voto por la presidencia sindical, casi el doble que Hugo Alonso y más de tres veces que César Piña Rodríguez. El agandalle y la traición por delante.

Un día después, en sus redes sociales posteó una nueva encuesta, en la que ya no apareció como aspirante, pero Alonso Ortiz supuestamente captaría 76 por ciento de la preferencia, por 15 de Piña y 9 de Aarón Ortega Villa. ¿Comprendió que traicionaba a su jefe político?

Frente a la falta de información detallada de cuando se solucionará la crisis del SUTGCDMX, estalló una tormenta de especulaciones que incluye lo que sería ilegal ampliación indefinida de la gestión de Aarón Ortega Villa, hasta que, dicen, existan condiciones para llevar a cabo una elección mediante voto personal, libre, secreto y directo de los trabajadores; que la central burocrática FSTSE convocará al consejo de delegados para que publique la convocatoria; y mientras tanto las dirigencias en las secciones sindicales se ampliarán de manera automática.
En el supuesto que cualquiera de esas tesis se convirtiera en realidad, implicaría que el tribunal de conciliación de Cristóbal Arias Solís avalaría violaciones al estatuto sindical y a la ley laboral.
En el gobierno de Morena, la legalidad vale menos que nada.
El artículo 32 de los estatutos sindicales, en su segundo párrafo señala que ante la falta de presidente y comité ejecutivo general, la mayoría de secretarios generales seccionales vigentes -27 que representan dos terceras partes de 40-, podrán integrar un directorio sindical, órgano facultado para convocar tanto a elecciones, como a congreso de toma de posesión.
El tribunal pudiera fungir como árbitro de esa elección, con lo que se cumpliría con el pomposamente llamado “Acuerdo de Competencia”, firmado en la Secretaría de Gobernación el lunes 18 de mayo, mediante el cual se festinó que la elección en el SUTGCDMX será mediante voto personal, libre, secreto y directo, como si no obligara el artículo 69 de la Ley Federal de Trabajadores al Servicio del Estado.
Por extraño que parezca, en ese acuerdo –Rosa Icela Rodríguez, firmó como testigo de honor-, no se fijó el calendario para la emisión de convocatoria, mecanismos de registro de planillas, fecha de elección ni de congreso de toma de posesión de los que obtengan el voto mayoritario de los trabajadores.

Tampoco se definió quién emitiría la convocatoria.
Una de tantas versiones sostiene a que esperarán a la recuperación de Hugo Alonso Ortiz, dirigente del grupo “azul” conformado por 15 secretarios generales seccionales, quien el miércoles 6 de mayo sufrió un aparatoso accidente automovilístico en la Alcaldía Iztapalapa que le dejó fracturas en costillas y golpes en la cabeza.
Sin embargo, para que sean posibles elecciones del SUTGCDMX, previamente será necesario resolver problemas complejos:
1.- Quién se encargará de la elección. Los 25 secretarios generales seccionales que encabeza César Piña Rodríguez, se oponen a la intervención del ex secretario de procesos electorales, Miguel Ángel Estrada Manzo, por la parcialidad y corrupción con que, sostienen, se conduce.
2.- Igualmente problemática, será la definición de requisitos para el registro de candidatos a la presidencia sindical. Parece evidente la instalación de un candado insalvable para evitar la participación de Alonso Ortiz, secretario general de la sección 1 “Limpia y Transportes”, pues en caso contrario se le hubiesen reconocido los acuerdos de la asamblea extraordinaria del 18 de octubre en la que, con el voto de más de 63 mil trabajadores fue electo presidente.
3.- Otro escollo que parece insalvable, son las gestiones en las seccionales que concluyen antes que se lleven a cabo las elecciones. El 21 de agosto, Benigno Martínez Escalante termina en la 12 “Servicios Médicos”. Hace unas semanas, con la firma de los integrantes de su comité ejecutivo -excepto tres-, solicitó al tribunal de conciliación y arbitraje una ampliación, la cual está prohibida por el artículo 161 del estatuto sindical.
En octubre concluye, también, la gestión de Alonso Ortiz en la sección. 1 “Limpia y Transportes”, así como la de Verónica Moreno Hernández en la 23 “Tránsito, Vialidad y Transporte”; y en noviembre termina Javier Gaytán en la 6 “Bosques, Parques y Jardines”.
Esas cuatro seccionales forman parte del grupo “azul” que dirige Alonso.
Salvo que el tribunal de conciliación violente de manera flagrante los estatutos del SUTGCDMX, a Ortega Villa no puede autorizársele una ampliación de su gestión, la cual legalmente concluyó el 21 de septiembre del año pasado.
El artículo 45 estatutario no autoriza ni reelección ni ampliación de las gestión del presidente, y el 34 no deja lugar a duda al señalar: “cada cuatro años se hará la elección del comité ejecutivo general, comisiones y demás representantes”.
Esto es, el SUTGCDMX se encuentra legalmente acéfalo.
Los estatutos sindicales establecen también que a falta de presidente y/o comité ejecutivo general parcial o totalmente, la mayoría calificada de secretarios generales seccionales vigentes se constituirán en “directorio sindical”, el cual asumirá la representación de la organización y por tanto con capacidad para convocar a elecciones y a congreso de toma de posesión. Esa sería la solución, de optarse por la legalidad.
¿Prevalecerá la pretensión del grupo “rojo” y de áreas gubernamentales de torpedear la candidatura de Alonso Ortiz a la presidencia?¿Es esa la razón por la que el tribunal no le reconoció su elección en la asamblea del 18 de octubre del año pasado?
Según esto, de persistir en su intención de registrar su candidatura, se dejará correr el tiempo para que concluya la gestión en las cuatro seccionales que lo hacen entre agosto y octubre.
De acuerdo con los estatutos sindicales, solo podrían optar por la reelección Benigno Martínez Escalante y Javier Gaytán, ya que el propio Alonso Ortiz y Verónica Moreno ya fueron reelectos. El artículo 161 Bis limita a un periodo adicional, para que los secretarios generales salientes para registrar sus candidaturas.

El tiempo corre en contra de Alonso Ortiz y del grupo “azul”. Tendría que hacer concesiones para conservar al menos lo que ahora tienen y que no es menor. Deberá, seguramente, dejar para después su más cara ambición: ser presidente del SUTGCDMX.
Gotas de Tormenta
*A Hugo Alonso Ortiz parecen haberle fallado sus dos asesores que más influyen en sus decisiones: Miguel Ángel Vásquez Reyes y Juan Rubio Gualito. Ambos están más interesados en cuestiones personales: el ex subsecretario de capital humano de la CDMX en el gobierno de Miguel Ángel Mancera, en los negocios económicos; y el diputado local, en quedar bien con quienes decidirán las candidaturas en 2027, con la intención de ser diputado federal.
*Por cierto, ¿fue Juan Pablo de Botton quien el segundo semestre del año pasado acercó a Alonso Ortiz con Andrés Manuel López Beltrán? El secretario de administración y finanzas del gobierno de la ciudad, ha estado en el ojo del huracán, al haber fungido, según esto, como enlace con el ex secretario de administración y finanzas de Sinaloa, Enrique Díaz Vega, para la entrega de dinero a las campañas políticas de Morena a la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno de la CDMX.