Durante semanas, sección sindical del SNADETISSSTE acusó corrupción del doctor Marcial Silva Gómez
Ingresó al instituto a hijo y sobrinos, mientras faltaban insumos básicos, incluidos sangre y medicamentos
En agosto de 2022, durante las elecciones por el control de la sección «Sinaloa» del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE), la presidenta entrante, Norma Liliana Rodríguez Argüelles apoyó el cacicazgo de Rosa María Munguía Gaspar para hacer a un lado al emergente liderazgo de Oneyda Quintero Castillo. Un error grave con un muy alto costo.
Durante años, Jesús Ernesto Moreno Morales guió a Joel Ayala Almeida (qepd), en la decisión de a qué candidato por la dirigencia del SNTISSSTE debía apoyar la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE). En marzo, fue fundamental para que Marco Antonio García Ayala se convirtiera en el sucesor del tío después de su fallecimiento los primeros días del año. Ese poder de influencia lo mantiene como integrante de la Junta Directiva del ISSSTE en representación de la central.
Las opciones para la enfermera Quintero Castillo y su grupo en la sección sindical estatal se cerraron definitivamente. Decidieron integrarse en el Sindicato Nacional Auténtico y Democrático de los Trabajadores del ISSSTE ((SNADETISSSTE), en el que en sólo unos meses han logrado convencer a casi la mitad de los trabajadores de Sinaloa de sumarse a su proyecto.
Combatir prácticas nocivas del SNTISSSTE -adjudicación de plazas y escalafones para recomendados manipulados desde las subcomisiones mixtas cuyas representaciones ocupan incondicionales-, ha consumido un enorme esfuerzo y mucha paciencia.
Irritados por decisiones arbitrarias, la sección XXII del SNADETISSSTE que encabeza Oneyda, decidieron enfrentarse al subdelegado médico estatal, Marcial Silva Gómez, un funcionario poderoso en su calidad de yerno del director del secretariado técnico de la FSTSE, Moreno Morales.

Tapizaron con lonas el edificio delegacional del ISSSTE, en las que acusaron al doctor Silva Gómez -con 13 años como subdelegado médico-, de las peores prácticas públicas: corrupción, nepotismo, falta de insumos elementales como sangre y medicamentos. Pidieron la intervención del director general, Martí Batres.
Sorpresivamente, hace unos días el hasta entonces intocable subdelegado médico fue cesado. Un golpe político que impacta no sólo al poderoso suegro Moreno Morales, sino también al presidente de la FSTSE, García Ayala -presidente además del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud-.
El doctor Silva Gómez se reincorporó, de inmediato, a su plaza de base como médico en la Unidad de Medicina Familiar «Stase», en la que durante el tiempo que la mantuvo reservada un sobrino la ocupaba de manera interina, aún cuando en realidad no la trabajaba y su pareja se encargaba de ejercerla. Corrupción, pues.
El nepotismo es corrupción en la administración pública en términos de la ley de responsabilidades administrativas de los servidores públicos. El yerno del director del secretariado técnico de la FSTSE hizo gala de poder durante su larga gestión: a su hijo Ernesto Antonio Silva Moreno -nieto de Jesús Ernesto Moreno Morales-, lo ingresó como interino en una plaza por prejubilación en el departamento de recursos humanos de la subdelegación de administración estatal del ISSSTE.
Más grave aún, firmó la propuesta de su hijo para su inscripción en bolsa de trabajo, lo que configura conflicto de interés. Los aspirantes a una plaza de base en el instituto, acumulan puntos -por parentesco, estudios, fecha de inscripción y por guardias, suplencias e interinatos-.
Cubrir un interinato es como ganar la lotería sin comprar billete, salvo, claro, influencias, como es el caso. Hay aspirantes que tardan hasta 20 años para generar derechos y ocupar una plaza de base. No será el caso del junior.

Jaime Gómez Espinosa de los Monteros estudió una licenciatura en derecho. Se desempeñó como encargado de la Unidad de Medicina Familiar «El Rosario», una posición que debiera ser ocupada por un médico. Gozó de la prerrogativa de ser primo hermano del ex subdelegado -su papá, Rafael Gómez Pimentel, es hermano de la mamá de Silva Gómez-. Agobiado por su actitud despótica y corrupta, debió reincorporarse a su plaza de confianza apoyo administrativo en salud A-8 en el área que controlaba su familiar.
Gómez Espinosa de los Monteros, el primo hermano del yerno del director del secretariado técnico de la FSTSE, tiene una larga historia cuestionable: en la clínica hospital de Los Mochis, fue coordinador de recursos humanos, de la que fue removido tras manifestaciones de trabajadores que denunciado por su actitud déspota, acosador y prepotente.
El primo nepotista hizo gala de su poder: lo trasladó a la clínica hospital «Mazatlán», en la que se mantuvo seis meses, hasta que se detectaron malos manejos, y decidió enviarlo a la Unidad de Medicina Familiar «El Rosario». Fue entonces cuando retomó su plaza de confianza adscrita a la subdelegación médica.
Daniela Gómez Camarena es hija de Antonio Gómez Espinosa de los Monteros, primo hermano del doctor Silva Gómez. Ocupa una plaza de confianza como supervisor «B» de área administrativa en la farmacia de la clínica hospital «Mazatlán», un lugar estratégico para el desvío de medicamentos.
El caso más llamativo del nepotismo del yerno del director del secretariado técnico de la FSTSE, es el de su sobrino Germán Echagaray Silva -hijo de una hermana-. Cubrió el interinato de la plaza de médico de base que el tío tenía reservada los años que fue subdelegado en la Unidad de Medicina Familiar «Stase», en Culiacán. Sólo que el trabajo lo realizaba su esposa.
El director de esa unidad médica, Danny Meza Castro, es compadre el doctor Silva Gómez. Así se explica que pese al checador biométrico, Echagaray Silva no estuviera obligado a checar entrada y salida.

El cese del subdelegado médico puede ser la piedra que lleve al SNTISSSTE a perder, por primera vez, la mayoría en un estado del país, lo que exhibe el pobre trabajo sindical de Norma Liliana.
El apoyo a la cacique, Rosa María Munguía Gaspar, es uno de los errores -al igual que la protección a la familia García Culebro– que cometió Norma Liliana Rodríguez Argüelles, quien el próximo año concluirá una gestión sindical en la que campeó la corrupción.