La Financiera para el Bienestar (Finabien), anteriormente conocida como Telecomm, enfrenta una grave crisis laboral y administrativa. Trabajadores representados por diversos sindicatos han alzado la voz para denunciar el incumplimiento en el pago de prestaciones, las deplorables condiciones laborales y el cuestionable uso del presupuesto institucional.
Además, una reciente polémica involucra a un sindicato que asegura contar con una toma de nota, pero carece del registro sindical necesario para operar legalmente, lo que ha generado confusión y descontento entre los empleados.
Por el Ardid
Pagos atrasados y derechos vulnerados
Entre los principales reclamos de los trabajadores destacan:
- Incremento salarial retroactivo: aprobado desde enero de 2024, pero aún no entregado, a pesar de contar con respaldo presupuestal.
- Primera parte del aguinaldo: no pagada antes del Buen Fin, lo que dejó a los trabajadores sin oportunidad de aprovechar las promociones.
- Prestaciones pendientes: como vales de despensa y el recargo de servicio, que permanecen sin ser cubiertos.
Los trabajadores han calificado esta situación como una exclusión humillante, señalando que son el único organismo del Gobierno Federal que no ha recibido los pagos correspondientes. «Es indignante ver cómo se ignoran nuestras necesidades mientras se destinan recursos a proyectos innecesarios», expresaron en un oficio dirigido a las autoridades.



Por otro lado, las condiciones en las sucursales agravan aún más la situación. Los sindicatos han denunciado que muchas oficinas carecen de servicios básicos como baños y agua potable, mientras que el mobiliario y equipo están en pésimas condiciones. En algunos casos, los empleados se ven obligados a comprar material de oficina con sus propios recursos.
Estas carencias contrastan con proyectos cuestionables, como la creación de un gimnasio en la sede central y un costoso cambio de imagen institucional, con un presupuesto estimado de 40 millones de pesos.
Ante el incumplimiento de las demandas, los trabajadores han advertido que tomarán medidas drásticas, entre ellas:
- Movilizaciones masivas a nivel nacional para bloquear sucursales clave.
- Demandas colectivas contra la institución por incumplimiento de obligaciones laborales.
- Solicitar la intervención de organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
- Paralizar actividades, afectando programas sociales gestionados por Finabien.
La crisis sindical
El panorama sindical también es desalentador. Los trabajadores critican la falta de representatividad real entre los sindicatos, señalando que prevalecen los intereses personales y el protagonismo sobre las soluciones concretas.
- El «sindicato único», aunque mayoritario, ha sido calificado por los trabajadores como ineficaz y servil, ya que muchos de sus dirigentes son considerados reliquias del organismo que solo esperan su jubilación. Según los empleados, ni siquiera intentan que sus propios familiares ingresen a Finabien debido a las condiciones laborales.
- Los sindicatos pequeños apenas cumplen con el mínimo legal para existir y, aunque critican al sindicato mayoritario para atraer agremiados, sus acciones son limitadas a nivel local.
Un caso particular es el de un sindicato que asegura tener toma de nota, pero carece del registro sindical requerido para operar. Este grupo, liderado por Liliana Delgadillo, inicialmente cumplía con el número mínimo de agremiados y obtuvo una licencia sindical al momento de su fundación. Sin embargo, al no mantener esta base, perdió el registro formal. Actualmente, presume no usar licencias sindicales, pero esto se debe a su falta de derechos legales más que a una decisión voluntaria.
Críticas a la gestión de Rocío Mejía
La directora general, María del Rocío Mejía Flores, ha sido el blanco de fuertes críticas. Los sindicatos la acusan de priorizar proyectos cosméticos sobre las verdaderas necesidades de los trabajadores y de tolerar prácticas de hostigamiento laboral por parte de jefes y directivos.
Sin embargo, el problema de fondo radica en la política de austeridad impuesta por la administración federal encabezada por Andrés Manuel López Obrador, misma que continuará con Claudia Sheinbaum, quien recientemente ratificó a Rocío Mejía en su cargo.
«¡Pobre Telecomm, se lo llevaron al baile!», lamenta un trabajador, reflejando el profundo desencanto con las condiciones laborales en este organismo.

La situación en Financiera para el Bienestar refleja una combinación de problemas administrativos, laborales y legales que ponen en riesgo no solo los derechos de los trabajadores, sino también la misión social de la institución. Los sindicatos han pedido la intervención de la Presidencia de la República y otras instancias federales para resolver esta crisis.
Los trabajadores exigen ser tratados con dignidad y recibir las prestaciones que les corresponden. Sin soluciones inmediatas, el futuro de la financiera y su impacto en las comunidades más vulnerables del país quedan en duda.